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La austeridad y el euroescepticismo, a debate

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La austeridad y el euroescepticismo, a debate

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Los ciudadanos europeos confían cada vez menos en la Unión Europea. Lo dice un estudio del Eurobarómetro realizado en las seis principales economías de la Unión. España es el país en el que más ha caído esa confianza, de un 65 a un 20 por ciento, según el estudio, debido a la austeridad.

El presidente de la Comisión decía esta semana que las políticas de austeridad han llegado a su límite, pero asegura que el origen de la crisis es otro. “Por supuesto que nos preocupa la situación social, y esto presenta un riesgo de polarización. Al mismo tiempo tenemos que ser claros y honestos: no fue Europa la que creó esta crisis, la crisis la crearon por una parte los mercados financieros, irresponsables en su comportamiento, y también a nivel nacional por la deuda insostenible.”

Lo ha dicho tras un debate en Bruselas en el que se ha hablado del aumento del euroescepticismo. El economista checo Tomás Sedlácek ha defendido que habría austeridad igualmente, pero sería incluso peor sin la Unión Europea. “Si no tuviéramos la Unión Europea, tendríamos austeridad de cualquier forma y los países caerían en bancarrota y la situación sería mucho peor porque otros países no les ayudarían tan rápidamente como lo hacen ahora. Sólo porque estamos juntos y los países están preparados para ayudarse unos a otros, no estamos perdiendo dinero directamente.”

Pero muchos creen que la austeridad, tal y como ha sido aplicada en Europa, puede ahogar la economía. Y apuntan al desempleo y la recesión como resultado de esas políticas.

El economista Karl Aiginger, del Instituto Austriaco de Investigación Económica, cree que la clave está en impulsar el crecimiento. “No hay que mirar al balance en el presupuesto, sino a reducir los gastos que no son necesarios para el crecimiento e incrementar los gastos importantes para el futuro, para el crecimiento y la competitividad, y también en los impuestos: reducir los impuestos que destruyen puestos de trabajo, los impuestos al trabajo, e incrementar los impuestos que no perjudican el crecimiento: a la propiedad por ejemplo.”

El debate sigue abierto: si la austeridad ha hecho aumentar el euroescepticismo, y con él los populismos y nacionalismos.