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Larga vida al mejillón

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Larga vida al mejillón

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La cría de mejillones es una de las principales industrias de marisco en Europa, con una producción total de cerca de 500.000 toneladas al año y un inmenso potencial para producir aún más.

Con el objetivo de hacer más rentable el negocio y también más sostenible, uno de los principales productores suecos decidió participar en el proyecto europeo de buenas prácticas y nuevas tecnologías “Mussels Alive” para lograr sacar el máximo beneficio a su granja de mejillones.

“De las cuatro o cinco toneladas que pescamos hoy, creo que un tercio lo tiraremos (30%) /ira a la basura?” explicaba Anders Granhed, propietario de una granja de mejillones en Scanfjord, antes de participar en el proyecto.

Tras su paso por este programa, Granhed destacaba la mejora experimentada, asegurando que “gracias a lo aprendido durante el proyecto” habían logrado reducir el desperdicio de moluscos “entre un 5 y un 10 %”.

Los investigadores de “Mussels Alive” estudiaron junto a los productores de mejillones cada etapa del proceso de producción, desde la recolecta hasta el consumo final, identificando las fases más críticas y trabajando para reducir el despilfarro del producto.

Los esfuerzos han empezado a dar resultados a juicio de Grethe Adoff, coordinadora del proyecto en el Centro Noruego del Marisco:
“Uno de los mayores problemas era la la inmensa cantidad de producto que desperdiciábamos, entre el 20 % y el 30 % se iba a la basura en alguna de las etapas”, aseguraba esta bióloga.

“El objetivo era reducirlo un 35 %. Quizá no lo hayamos conseguido, pero en cualquier caso es evidente que hemos mejorado la producción”, afirmó.

El núcleo del proyecto consiste en un nuevo sistema de reciclado del agua donde se conservan los mejillones que logra mantenerlos vivos durante un cierto periodo de tiempo.

Esto permite a los productores depender menos de la meteorología (lo que en ocasiones les impidía hacer la recolecta), y ahorrar energía y agua al mismo tiempo.

Mads Dorenfeldt Jenssen, biólogo del Instituto Nacional Noruego de Tecnología, explicaba que han utilizado una tecnología similar a la empleada en las piscifactorías, aunque con una mejora sustancial: “aunque en un sistema de reciclado es necesaria muy poca agua, con este sistema, por ejemplo, empleamos unos 12.000 litros por hora de agua reciclada, pero solo tenemos que añadir 15 litros por hora”, explicaba.

En un sistema normal de reciclado comparable con el puesto en marcha por este proyecto, los productores necesitarían cerca de 20 litros de agua por hora y por kilo de mejillón para refrescar el agua.

Además, los investigadores han logrado que la calidad del agua, otro elemento variable en la naturaleza, también permanezca constante. gracias al uso de un filtro especial conocido como “fraccionador de proteínas”.

“Este filtro elimina cualquier partícula orgánica que salga de los mejillones”, señalaba Dorenfeldt Jenssen.

“La bomba situada al fondo del cilindro crea millones y millones de micro burbujas. Toda la grasa y las proteínas que están en el agua se adhieren a esas burbujas, que las traen hasta arriba, creando una espuma. Después, la espuma se moja y se saca del sistema, y así el agua queda limpia”, concluía.

A lo largo del proceso, los mejillones son expuestos a un fuerte impacto mecánico que al final puede afectar a su conservación. Las etapas más críticas de este proceso han sido identificadas gracias a un pequeño dispositivo electrónico.

“Creamos una especie de mejillones falsos, introdujimos en ellos un sensor de impacto y los mezclamos con los moluscos reales para registrar el impacto mecánico que sufrían los mejillones durante el proceso, desde que los poníamos ahí hasta la cinta de inspección”, explicaba Gyda Christophersen, bióloga del Instituto Nacional Noruego de Tecnología.

Gracias a las mediciones hechas con el mejillón electrónico, los productores han logrado ajustar la velocidad de rotación y la cantidad de agua necesaria en la maquinaria, y la cadena de producción ha sido afinada.

Cuando más pulido está el proceso y menor manipulación del molusco se produce, mejor es la calidad de los mejillones.

Y los científicos, que ya han probado los mejillones recolectados mediante el nuevo procedimiento, dan fe de ello.

www.musselsaliveproject.com