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Nuevos métodos de la neuropedagogía: dibujos y mucho tacto

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Nuevos métodos de la neuropedagogía: dibujos y mucho tacto

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Ni juegan al escondite ni a la gallinita ciega, estos niños están aprendiendo a leer.

En esta escuela infantil francesa los alumnos además de utilizar la vista y el oído integran el tacto en su precoz lectura.

Este método altera un poco los códigos establecidos, y sin embargo ayuda a los niños a aprender, pues el tacto es uno de los sentidos que de manera natural tienen más desarrollado.

Edouard Gentaz autor de “La mano, el cerebro y el tacto”, es especialista en Psicología cognitiva y considera hay que aprender a leer en tres dimensiones.

“El gran desafío para los niños de tercero de infantil está en comprender la relación entre la forma visual de una letra, que el cerebro trata en las zonas de la visión, con los sonidos correspondientes que el cerebro trata en la zona auditiva.

Para facilitar esta asociación vamos a añadir el tacto y de ese modo se mejora la conexión entre la forma visual de la letra y el sonido correspondiente.

El cerebro asimila mejor la escritura. Y a final de curso los niños confunden menos las letras y reconocen más palabras.

Cuando ciencia y educación se unen, resulta la neuropedagogía, que entiende el cerebro humano como un órgano social. Esta disciplina trata de estimular diferentes zonas del cerebro y crear nuevas conexiones.

La neuropedagogía también orienta sus investigaciones a la edad adolescente, cuando las emociones dominan la mente. ¿Cómo canalizarlas?

Así empieza la clase de Física en este internado de Montpellier. El profesor Dominique Fargues, nos cuenta sus métodos para estimular a los alumnos y tratar de sorprenderlos, suscitándo una emoción positiva.

“Ponemos un vídeo, una imagen o un texto que les cautiva y ¡zas! ahí está la emoción positiva que les hace atender en clase. Después me doy cuenta de que al cabo de un rato la atención se disipa y ¡zas! les pongo otro vídeo, otra emoción positiva, y volvemos de nuevo a la lección.”

Cuando el cerebro siente una emoción positiva segrega dopamina, una hormona de placer que estimula el aprendizaje.

Al contrario, cuando las emociones negativas como el estrés o la angustia se acumulan en el sistema límbico, el cerebro se bloquea. Y la información no llega hasta el córtex prefrontal, donde se encuentra la memoria profunda y la capacidad de raciocinio.

Así que de nada sirve meterle miedo a los alumnos, al contrario, la neuropedagogía utiliza técnicas más eficaces de memorización.

En clase de Literatura francesa estos alumnos de unos 16 años estudian “Le Rouge et le Noir” de Stendhal. Sin embargo, no van a aprenderse nada de memoria. Los adolescentes funcionan por asociación de ideas y trazan un plano mental.

El objetivo es relacionar el texto a imágenes y recuerdos personales.

Según se ha demostrado, gracias a los pictogramas, el cerebro establece conexiones más rápidas y memoriza mejor la información.

“Dibujar me ayuda a acordarme. He detallado varias partes por ejemplo lo que Mme de Rênal ve en Julien, ly lo que Julien ve en Mme de Rênal”, asegura la joven estudiante, Manon Bellan.

Hannah Sorgi, otra alumna, se hace sus pictogramas personales: “Dibujo corazones para acordarme del título y recordar mejor mis apuntes.”

Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, considera alentadores estos métodos. Solo queda que científicos y profesores cooperen para ponerlos en práctica.