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Somalia: 260.000 muertos en dos años por la hambruna, más de la mitad niños

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Somalia: 260.000 muertos en dos años por la hambruna, más de la mitad niños

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Naciones Unidas y la Red de Alerta Temprana contra la hambruna Fews-Net, dependiente de la agencia humanitaria estadounidense USAID, han publicado este jueves un terrorífico informe sobre los efectos de la última crisis alimentaria Somalia.

Ambas agencias calculan que 258.000 somalíes —133.000 de ellos niños menores de cinco años— han muerto en el último episodio de hambruna, entre octubre de 2010 y abril de 2012.

El representante especial de la ONU para Somalia Agustine Mahiga explica que allí mueren uno de cada diez niños menores de cinco años. El informe de la FAO, la agencia de Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación, precisa que “en lo más agudo de la crisis alimentaria el hambre causó 30.000 muertos al mes”.

La ONG Oxfam advierte que el informe de la ONU debe servir de alerta para futuras situaciones similares. La organización británica considera que la hambruna es consecuencia de un “triple fracaso” en (1) la producción de alimentos, (2) en la capacidad de la población para tener acceso a los alimentos y, por último y más importante (3) en la respuesta política de los gobiernos y los donantes internacionales”.

Somalia ha sufrido la peor sequía de los últimos 60 años. Una consecuencia, según algunos expertos, del cambio climático. La falta de agua ha afectado las cosechas con el consabido efecto bola de nieve en los precios de la ganadería y la alimentación, que afecta en primer lugar a los niños más vulnerables.

La eterna guerra somalí, un agravante

En el caso de Somalia esta situación se complica por 20 años de inestabilidad política. El conflicto entre el Norte (antigua colonia británica) y el Sur (antigua colonia italiana controlada por los milicianos islamistas de al Shabab), las bandas de piratas que campan a sus anchas aprovechando en caos político, agravan la escasez de alimentos con una total inseguridad para quienes se aventuran a intentar distribuir alimentos en el interior del país.

La investidura del nuevo presidente Hassán Sheij Majmud arroja un tenue halo de esperanza en la estabilidad política del castigado país, pero los milicianos islamistas continúan campando a sus anchas en el sur, con frecuentes incursiones en ciudades del norte e incluso en la capital.