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Aprender jugando

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Aprender jugando

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Hablar de “juegos serios” puede sonar a contradicción, pero las modernas tecnologías electrónicas están adaptándose cada vez más y mejor a los objetivos educativos. El objetivo es hacer el aprendizaje más interactivo. ¿Pero cómo funcionan? ¿Y qué piensan los estudiantes de ello?

Jugando en serio
El MIT de Boston es una de las universidades tecnológicas más avanzadas del mundo. Los días allí comienzan con una partida de dados o unas manos de cartas. El Game Lab es el laboratorio en el que profesores y alumnos intentan imaginar cómo serán los juegos del futuro. Zach es estudiante y programador, ayudó a desarrollar “A Slower Speed of Light”, un videojuego que no sólo explica la teoría de la relatividad sino que además permite experimentarla. Con la digitalización de los videojuegos se abre un amplio abanico de posibilidades y también de retos. El futuro es esperanzador.

Diversión aparte
Algunos países no sólo han empezado a usar los videojuegos en las aulas, sino que además animan a sus estudiantes a crear sus propios juegos, incluso a edades muy tempranas. En Escocia, “The Consolarium” es un proyecto financiado con fondos públicos que apuesta por los juegos educativos y por sus diseñadores. A media hora de Edimburgo está la escuela de Kirkcaldy, donde trabaja Jennifer Harvey. Esta profesora fue la primera que utilizó los videojuegos en la escuela primaria de Santa María. Sus estudiantes, de seis años, aprenden jugando. Cuando los alumnos utilizan la consola en realidad están leyendo. El juego consiste en buscar un huevo y cuando lo encuentran, los alumnos deben cuidar de él para que la criatura pueda crecer. Eso transmite además habilidades extrapolables a la vida real, como cuidar de una mascota o de los niños en casa. “The Consolarium” cuenta con un banco de datos y juegos para las escuelas. Para utilizarlo, existe una intranet a nivel nacional llamada Glow, a la que puede conectarse cada profesor y cada alumno. Cuando lo hacen, pueden acceder a una sección en la que conseguir juegos o echar un vistazo a lo que está disponible y cuándo. Hay cuatro períodos de préstamo al año. Los profesores aseguran que los padres están satisfechos. Sus hijos desarrollan sus habilidades de cálculo, leen y escriben al mismo tiempo que se divierten. A su vez, el gobierno de Escocia analiza el impacto que otras tecnologías, como los mundos virtuales, podrían tener en el aprendizaje.

Un mundo virtual para la vida real
El aprendizaje basado en los juegos también sirve para educar a aquellos que van a ingresar en el mercado laboral. En las afueras de Berlín, hay un supermercado que se sirve de un software educativo para formar a sus empleados. Se llama “Virtual supermarket” y es un juego. En él, como en la vida real, los empleados comienzan de aprendices y pueden llegar a lo más alto si adquieren los conocimientos necesarios. El juego es tan real como la vida misma. Nuestro aprendiz tiene que responder a preguntas que le hacen los clientes Por ejemplo: ¿cómo puedo saber si esta piña está madura? La respuesta está en el juego: hay que oler la fruta. Martina es la jefa de ventas.