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Grecia: voluntarios contra el racismo

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Grecia: voluntarios contra el racismo

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Cada año miles de personas piden asilo en Grecia. La mayoría de las veces tienen que esperar varias semanas o meses hasta que consiguen rellenar la solicitud. Durante ese tiempo se encuentran en situación ilegal y corren el riesgo de ser deportados.

En Atenas, los voluntarios del proyecto Puertas Abiertas, conciencian a la población de la situación.

Elsa Gonçalves, euronews:
“Estos jóvenes saben que es difícil cambiar la realidad pero aun así se han fijado un objetivo muy claro: comprender mejor la actitud de la sociedad hacia los solicitantes de asilo”.

El objetivo es conseguir una mejor integración social de estas personas. Además del tiempo que tienen que esperar para poder rellenar los papeles, los refugiados y demandantes de asilo se enfrentan también a la violencia. Los ataques contra ellos han aumentado sobre todo desde la entrada del partido extremista Amenecer Dorado en el Parlamento griego en las últimas elecciones.

“El racismo se está convirtiendo en algo muy frecuente en Grecia. En cuanto ven a un extranjero no quieren que esté aquí. Pero no saben realmente quien es esa persona, de donde viene, lo que hace en la vida. Así que para mi es muy importante que la gente tome conciencia de esto”, dice Katerina Georgoudaki, voluntaria.

Kusha tiene 30 años, es de Irán y vino a Grecia en 2009. Después de muchos años de lucha acaba de conseguir que su situación se legalice: “La situación asusta un poco a los extranjeros. Especialmente es difícil para los que tienen la piel más oscura. Mucha gente dice que tiene miedo de salir fuera. Incluso yo mismo trato de no andar muy tarde por el centro”.

Y fue, precisamente, en el centro de Atenas donde a este afgano de 29 años le rompieron la nariz hace dos meses. Zarif va a tener que operarse: “Al doblar la esquina de repente me pegaron un puñetazo en la nariz. No pude ver quien fue. Me dieron varias patadas y puñetazos, me caí y luego se fueron. Desconozco quien fue pero estaba en la zona donde se reúnen los fascistas, en Agios Panteleimonas “.

En Grecia muchas organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional exigen un sistema de asilo justo y eficaz: “No hay excusas para pasarse por alto los derechos humanos, ni siquiera la situación económica. Grecia ha sido un país de emigrantes. Ha firmado convenios internacionales que tiene que respetar. Tiene que proteger los derechos humanos, independientemente de la nacionalidad, la religión o el color de la piel “, explica Elias Anagnostopoulus, director de Amnistía Internacional en Grecia.

En el proyecto Puertas Abiertas participan otros cuatro países: España, Italia, Chipre y Hungría. Está financiado por la Comisión Europea, dentro de un programa que promueve la participación de los ciudadanos en la construcción europea, a través de intercambios y actividades de cooperación. En Grecia los gestiona Servicio Civil Internacional (SCI) Hellas.

“Podemos ganar mucho coordinándonos con Italia y España porque más o menos nos enfrentamos a los mismo problemas. Todos estamos sufriendo la crisis económica y todos tenemos refugiados y solicitantes de asilo. Así que creo que comparando todo esto podemos sacar conclusiones que nos ayuden a comprender la situación y hacer algo mejor”, señala Katerina Georgoudaki.

Zarif se fue de Afganistán después de haber escrito una obra de teatro que no gustó a las autoridades religiosas. Consiguió el pasaporte de refugiado en un año y medio. Comparado con otros solicitantes de asilo, su caso fue relativamente rápido. Ahora su próximo destino, asegura, es Francia: “Mi gran sueño es ir a Francia, hacer un máster y seguir trabajando en el cine”.