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Hollande: balance de un año en el poder

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Hollande: balance de un año en el poder

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François Hollande bajo el diluvio. La imagen de su estreno como presidente de la República dio la vuelta al mundo. Un año después, algunos la consideran premonitoria.

El seis de mayo de 2012, los socialistas franceses estaban de fiesta. Tras 17 años de presidencia de la derecha, François Hollande era elegido y su eslógan coreado a todo volúmen.

Frederic Dabi. Director del instituto de sondeos IFOP:
“Cuando los franceses escucharon “ha llegado el momento del cambio” esperaban cambios en su vida cotidiana, en las cuestiones microeconómicas y sociales, y eso es lo que sienten que no ha funcionado”

Efectivamente, un año después predomina la sensación de que las cosas no están funcionado. El paro ha batido el nivel récord de 1997, Francia no consigue salir de la crisis. François Hollande no ha vivido una luna de miel con los franceses y el 76% de entre ellos se dicen desilusionados por la gestión del presidente.

Las pérdidas de empleos han sido particularmente severas en el sector de la automoción. En varias ocasiones, las manifestaciones de cólera de los empleados han degenerado en incidentes violentos, como en la fábrica de goodyear el pasado marzo.

Sin embargo, el Gobierno intenta por todos los medios demostrar que no está de brazos cruzados. Mientras el presidente muestra una serenidad imperturbable y repite que hay un rumbo trazado que está siguiendo al pie de la letra, Matignon publica en su página el balance de los 60 compromisos del candidato Hollande y la velocidad a la que avanzan los diferentes dosieres.

En total se han cumplido una treintena de promesas a favor del ahorro, de las PYMES, del empleo y de la política familiar.
Medidas que han pasado relativamente desapercibidas comparadas al ultra mediatizado matrimonio para todos, que tanto ha dividido a la sociedad francesa.

Pero este año ha estado marcado también por el caso Cahuzac. El delito y la mentira del exministro de Hacienda mancillan gravemente la “República ejemplar” que había querido el presidente. Durante unas semanas, el Ejecutivo está en el centro del huracán, hasta que llega la calma, pero la credibilidad del equipo sufre un durísimo varapalo.

Hollande es, en cambio, profeta fuera de su tierra. menos conciliador con Merkel, consigue que sus convicciones sean escuchadas en Europa. En cuanto a su intervención en Mali, donde es recibido como un héroe en febrero, es una de sus pocas acciones que los franceses no ponen en tela de juicio.

Laurent Joffrin es director del semanario francés Le Nouvel Observateur. Exdirector del periódico Libération y autor de libros de historia, Joffrin es uno de los analistas más respetados de la política francesa. euronews le ha pedido su balance del primer año de la presidencia de Hollande.

Giovanni Magi. euronews
Usted dijo que François Hollande ganó las elecciones por su prudencia, su frialdad de jugador de ajedrez. Pero esa prudencia se ha convertido en un handicap. ¿Por qué?

Laurent Joffrin. Director de Le Nouvel Observateur:
Porque estamos en plena tempestad. Y cuando hay tempestades, hay que reaccionar de una manera extremadamente enérgica. Pero François Hollande está llevando a cabo una política socialdemócrata razonable. Hay un programa de reformas que está ejecutando una tras otra y en sus intervenciones evita dramatizar. Pero precisamente por eso, la gente se dice: “no comprende que la situación es dramática”. Y esa, creo, es una de las razones principales de su impopularidad. No es que haya hecho cosas chocantes que hayan herido los sentimientos de la gente, sino que da la imagen de un poder que no ha tomado la medida de los problemas que hay.

Por eso es atacado injustamente, porque su política no ha sido tan mala, lo que ha fallado es su puesta en escena, que no es la adecuada porque mantiene un perfil bajo.

euronews:
¿Cree que el Gobierno podrá recuperarse o será François Hollande quien se recupere cuando remodele el Ejecutivo?

Laurent Joffrin:
En mi opinión el actual equipo es demasiado grande, hay muchos ministros que no conoce nadie. Así que si no estuviesen ahí, no cambiaría nada. Se necesita un gabinete mucho más restringido, con personalidades fuertes, con el mismo primer ministro. Porque es difícil cambiar de primer ministro al cabo de un año, y además aún quedan cuatro años, y no se pruede cambiar de primer ministro todos los años.

Pero el equipo gubernamental de Francia debe ser más restringido. El segundo punto es que hay que lanzar ya un cierto número de reformas de estructuras para que sus efectos no lleguen demasiado tarde. Yo creo que en este punto es posible decir: Francia ha decidido hacer reformas difíciles, necesarias, por ejemplo, la reforma del Estado, por ejemplo la reforma del régimen de las pensiones, y a cambio, aflojaremos un poco el yugo de la austeridad.

euronews:
Usted es el historiador de la llamada izquierda caviar. ¿Cree usted que el escándalo Cahuzac va a convertirse en un capítulo importante de esa historia?

Laurent Joffrin:
Sí, por supuesto que cuenta, porque la llamada izquierda caviar está formada por gente honesta, rica, y de izquierda, y por tanto, aportan a la izquierda su potencia financiera y además, su presencia en el establishment, y una parte del establishment está con las clases desfavorecidas. Esa es la izquierda caviar. Pero en los últimos años, se ha producido una deriva, se ha visto atrapada por la economía financiera, la especulación y en parte, la corrupción. Y el ejemplo de Cahuzac es el de una persona encargada de llevar a cabo una política de extremo rigor, que tiene una cuenta en Suiza y defrauda al fisco.

euronews:
Algunos sondeos indican que si se votase hoy, Hollande no llegaría a la segunda vuelta. ¿Cree usted en un escenario 2017 con Nicolas Sarkozy y Marine Le Pen en la segunda vuelta?

Laurent Joffrin:
No es imposible. No es imposible si la situación no se endereza, si el paro sigue aumentando, si la situación social sigue siendo tan mala. Faltan cuatro años, por tanto estamos un poco en la política-ficción. Pero en toda Europa los partidos antisistema progresan. Lo único que puede impedirlo, además de una recuperación económica, es que, conociendo esos sondeos, toda la izquierda se coaligue alrededor de un único candidato para evitar el desastre que vivió Jospin en 2002.