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¿Cambian los ataques israelíes en Damasco el rumbo del conflicto en Siria?

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¿Cambian los ataques israelíes en Damasco el rumbo del conflicto en Siria?

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Es la cuestión que se plantean los observadores, y pese a la opacidad de la situación y a los diferentes escenarios posibles, una cosa está clara: el conflicto ya ha desbordado las fronteras del país.

Las ingerencias e intereses de unos y otros empiezan a salir a la luz. El papel de Israel es cuanto menos ambiguo, porque el Estado hebreo se enfrenta a un serio dilema: perder a un enemigo fiable, Siria, cuyos límites ya conoce, o debilitar al famoso «Creciente chií», o el eje formado por Hezbolá, Siria e Irán, los enemigos jurados de Israel.

Oficialmente, Israel asegura que sus ataques no son una injerencia en el conflicto. El objetivo declarado de los bombardeos es destruir las armas de Hezbolá procedentes de Irán, un tránsito que Siria permite desde hace años. Para Israel, el debilitamiento del régimen es una oportunidad para acabar con ese tráfico.

Pero la versión oficial no es aceptada por todos:

Alon Liel. Analista político israelí:
“Si alguien en la región, especialmente en Siria o en el Líbano entiende esos ataques como una intervención directa en la guerra civil, eso podría representar un problema real para Israel”

El hecho es que los aliados de Siria ya lo perciben así. Ya antes de los ataques, el líder de Hezbola declaraba que los amigos de Siria no permitirán que el país caiga en manos de Estados Unidos o de Israel. Irán, por su parte se anticipaba también con una clara amenaza:

Hossein Kanami Moghaddam. Excomandante de la Guardia Revolucionaria Islámica:
“Irán, como aliado estratégico de Siria, podría enviar tropas a Siria si Israel decidiese lanzar ataques militares contra el país. Irán tiene la capacidad para hacerlo”

El riesgo de una regionalización del conflicto está cada vez más presente, como muestran estas elocuentes pancartas desplegadas por un grupo de activistas en Ramala.

Muchos analistas señalan que esa regionalización podría en última instancia beneficiar a Bachar el Assad porque llevaría a sus aliados a intervenir activamente. En cualquier caso, los ataques israelíes han complicado las cosas, al igual que algunos días antes, las declaraciones de Carla Del Ponte sobre el uso de gas sarín por parte de los rebeldes sirios. Aunque la ONU matizó después sus sospechas, el mal está hecho. A eso se añade la certeza de la presencia de una potente nebulosa islamista infiltrada entre los opositores.

Las grandes potencias parecen ahora atrapadas en una situación explosiva, con salidas más que inciertas.