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Hipnótico y onírico espectáculo, como un caleidoscopio obsesivo...

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Hipnótico y onírico espectáculo, como un caleidoscopio obsesivo...

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Así es la nueva producción del Bolero de Ravel que presenta la Ópera Garnier, en París.

Esqueletos en movimiento, a ritmo de un ostinato en Do Mayor, del Maestro Maurice Ravel, la nueva coreografía de Sidi Larbi Cherkaoui y Damien Jalet cuenta con la escenografía de la artista serbia Marina Abramovic.

Para Marina Abramovic, el Bolero es pura energía: “El Bolero para mí es energía, energía eléctrica. Y yo me preguntaba cómo transmitir eso en la escenografía. Entonces hice algo sencillo, tomé la electricidad estática de un televisor, para crear esa especie de elemento cósmico.”

“El Bolero tiene algo obsesivo en la repetición obstinada del tema musical que crece durante quince minutos, destaca el coreógrafo, Damien Jalet . En su época era una pieza muy vanguardista que influyó mucho la música minimalista de Steve Reich y muchos otros, incluído el movimiento Tecno. Y pienso que eso lo hemos reflejado, en la rotación obsesiva de los bailarines y también en el escenario de espejos diseñado por Marina.”

Según Marina Abramovic, todo es cuestión de una buena cocina, y unos buenos ingredientes:: “Es tan difícil que todo encaje bien, la luz, la escenografía, el baile , la música, la energía de los bailarines. Es como hacer una mayonesa y creo que aquí lo hemos logrado.”

Y por supuesto, la música de Ravel es el plato fuerte. El ballet del Bolero de Ravel se estrenó hace 84 años en la Ópera Garnier, y fue un encargo de la bailarina Ida Rubinstein.

Con un vestuario diseñado por Riccardo Tisci, diseñador creativo de Givenchy, los bailarines van perdiendo diferentes capas como en un trance sensual.

El nuevo Bolero puede verse en París hasta el 3 de junio.