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Bulgaria: las elecciones de la frustración

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Bulgaria: las elecciones de la frustración

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Bulgaria celebra elecciones legislativas anticipadas el próximo domingo con el país inmerso en un ambiente de impotencia y frustración

Tras las protestas callejeras de febrero, que desencadenaron la dimisión del primer ministro conservador, Boiko Borisov, la población que aspiraba al cambio, está condenada a elegir entre los mismos partidos.

Aunque ha decepcionado, el conservador GERB del primer ministro Boiko Borisov tiene muchas probabilidades de ganar estos comicios a una vuelta, aunque sin mayoría para gobernar. Los últimos sondeos le otorgan entre un 23 y un 25,6% de los votos.

El Partido Socialista (PSB, excomunista), principal fuerza de oposición del antiguo jefe del gobierno Serguei Stanichev, llega en segunda posición.

La falta de alternativas también se dejará sentir en la participación. Cerca de un 18% de los electores aseguran que no acudirán a las urnas y el porcentaje de indecisos ronda el 35%.

El desinterés de los electores ha ido creciendo a medida que avanzaba la campaña, que acabó en un ajuste de cuentas entre el GERB y los socialistas por un escándalo de escuchas telefónicas ilegales.
Además, las principales formaciones tampoco han explicado sus proyectos para sacar a Bulgaria, el país más pobre de la Unión Europea, de su miseria crónica.

El país de los Balcanes aplica desde 1997 un régimen de austeridad que preserva la estabilidad de sus finanzas públicas pero al precio de un nivel de vida muy bajo.

Las tensiones de febrero, provocadas inicialmente por la explosión de los precios de la electricidad, se convirtieron en un movimiento de protesta, salpicado de violencia, contra la pobreza, el desempleo y la corrupción. Siete personas se han inmolado desde entonces. Cinco de ellas han muerto.

Algunos analistas sospechan que Borisov aceleró dos meses la celebración de los comicios para impedir que los grupos civiles que desataron las manifestaciones se organicen en movimiento político. Su reivindicación principal es la participación de la sociedad civil en la gestión del país.

El río revuelto ha beneficiado principalmente a dos formaciones: el partido de la minoría musulmana (MDL) y a la extrema derecha del partido Ataka. Según los sondeos, ambos superarán el umbral del 4% necesario para tener representación en el Parlamento.

El país ha vivido varias crisis desde el fin del régimen comunista hace 23 años. La más grave, la de la hiperinflación de 1997, provocó la caída del Gobierno socialista de Jean Videnov. La vuelta a la calma abrió la vía a la adhesión a la Unión Europea en 2007.