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Cuenta atrás para la Copa Confederaciones en Brasil con estadios aún en obras

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Cuenta atrás para la Copa Confederaciones en Brasil con estadios aún en obras

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La Copa Confederaciones precederá al Mundial de 2014. El mítico estadio de Maracaná, en Río de Janeiro, acogerá las dos finales. Será inaugurado de forma oficial el dos de junio. El mayor goleador en la historia del estadio, Zico, espera que Brasil se tome la revancha de la derrota aquí en el mundial de 1950.

“Mi padre estuvo en la final de Maracaná contra Uruguay y me dijo que fue una de las mayores tristezas de su vida, ver un estadio con 200 mil personas llorando por una derrota como esa. Todo Brasil creía en la victoria, fue el día más triste de su vida”, cuenta el exfutbolista brasileño.

Brasil tendrá una nueva oportunidad de levantar la Copa del Mundo en Maracaná 64 años después.

“Para mí es un sueño, todos los países sueñan con ganar un mundial” dijo Neymar. “Para nosotros es aún más importante por ser en nuestro país. Sentimos una gran responsabilidad y más presión, pero estamos preparados para todo”.

Cláudia Garcia, Euronews: “El sueño de todos los brasileños es la conquista del que sería su sexto Mundial, pero para llegar a esa ansiada final en Maracaná, Brasil todavía tiene muchas metas y promesas que cumplir”.

Ninguno de los estadios fue capaz de cumplir con los plazos establecidos y la fecha de finalización de Maracaná ha sido aplazada hasta en tres ocasiones. Tampoco estará para el próximo 24 de mayo, la última fecha propuesta a la FIFA.

Euronews: “Estará todo listo para la Copa Confederaciones que empieza el 15 de junio?”

“No, algunas cosas del interior del estadio no estarán acabadas. Después de la Copa Confederaciones haremos unos pequeños cambios, pero nada que afecte a la zona pública”, explica un trabajador.

Los seis estadios en los que se jugarán partidos de la Copa Confederaciones tienen todavía pendientes algunas modificaciones para ajustarse a las reglas de la FIFA.

El estadio de Belo Horizonte podría ser multado por problemas de accesibilidad y el de inauguración, en Brasilia, aún no está acabado. La FIFA inclusó se planteó empezar la competición con 5 estadios.

“El problema es que la previsión inicial era que estuvieran acabados en diciembre. No se hizo y eso afecta a nuestro planteamiento porque se podrían haber realizado pruebas en ellos mucho antes. Ahora se están haciendo a última hora, cuando va a empezar la Copa Confederaciones”, dijo Luis Fernandes, Secretario Ejecutivo del Ministerio del Deporte de Brasil
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“Para la Copa Confederaciones se mantuvo la idea de jugar en los seis campos, aunque se estudió la posibilidad de hacerlo en cinco y hasta en cuatro estadios. En octubre se decidió que sería en 6, así que ya no hay vuelta atrás, no hay un plan B”.

Las interminables obras en los estadios han hecho perder la paciencia a los brasileños.

Euronews: “Cree que Brasil está listo para recibir la Copa Confederaciones y el Mundial?”

“No, no lo está empezando por Maracaná, falta todo”. dice una brasileña.

“Creo que todo está mal organizado, falta de todo… Las obras en Maracaná son interminables…”, se queja un hombre.

“El Mundial no es para los brasileños, es para los turistas. Están preparando una infraestructura en los estadios nuevos que, ni va a ser útil, ni va a estar lista a tiempo”, dice otro.

Además de la polémica con los atrasos, la organización del Mundial se enfrenta a otro problema: la distribución de los estadios. Países como Estados Unidos, Sudáfrica y Francia organizaron un Mundial con 9 ó 10 campos, pero Brasil va a tener 12.

Ricardo Trade, director del Comité Organizador Local del Mundial: “Será en 12 sedes porque somos un país continental, no somos sólo Río de Janeiro y Sao Paulo. Queremos mostrar al mundo Patanal, Manaos, que son ciudades fantásticas y en peligro de extinción”.

“Algunas de esas ciudades no tienen club de fútbol locales”, dice Zico.

“Brasilia, Mato Grosso, Manaus, Natal… son estadios que, desgraciadamente, después de haberse gastado en ellos 4.000 millones de euros, no se usarán para ningún evento de fútbol después del Mundial”, explica el exfutbolista Romario.

La grieta abierta entre el Mundial y los brasileños es cada vez mayor. La población está cansada de las polémicas con los estadios, las inversiones públicas y los retrasos en las obras que dificultan, en muchos casos, su día a día.

“Los brasileños no han participado, son muy pesimistas en relación a todo esto y no veo cómo puede cambiar dentro de un año, a no ser que la selección vuelva a jugar bien y vuelva a conquistar victorias”, concluyó Zico.