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Se abre la carrera a la presidencia de Irán

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Se abre la carrera a la presidencia de Irán

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Tras dos mandatos consecutivos, Mahmud Ahmadinejad no puede volver a presentarse el 14 de junio, fecha de la cita electoral, y la lista que debe avalar el Consejo de los Guardianes de la Constitución antes del 23 de mayo hay 686 candidatos, entre ellos, 30 mujeres. En los últimos comicios, sólo cuatro de los 450 inscritos pasaron la criba.

Oficialmente, el Guía Supremo, Ali Jamenei, está por encima de las cuestiones políticas, pero su influencia es considerable. Para él, el candidato ideal debe ser trabajador cercano al pueblo y defensor de los valores de la ley islámica contra los enemigos.

Tras 8 años de cohabitación difícil con Ahmadinejad y un Irán bicéfalo y paralizado, es más que probable que el Guía utilice su peso para impedir que el presidente saliente perpetúe su influencia impulsando la candidatura de su delfín y exsecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Esfandiar Rahim Mashai.

Pero el principal anhelo del Guía Supremo es evitar, esta vez, las históricas manifestaciones que marcaron la reelección de Ahmadinejad en 2009, cuando miles de personas se echaron a las calles para denunciar la victoria del candidato conservador. Este año, la mayoría de los candidatos reformistas han sido apartados.

La partida se jugará esencialmente entre conservadores. La única esperanza de los moderados reside en la candidatura sorpresa del expresidente Akbar Hachémi Rafsandjani, que cuenta con el apoyo de los reformistas y con el de una parte de los conservadores, preocupados por el futuro del país. Presentado como “el salvador” , se ha convertido en la bestia negra del ala dura del poder.

Pero si la tendencia de un hombre cercano al Guía se confirmase, su consejero y expresidente del Parlamento Ali Hadad – Adel tendría muchas posibilidades, al igual que Ali Akbar Velayati, exministro de Exteriores y Mohammad Baqer Qalibaf, actual Alcalde de Teherán.

Otro peso pesado de la política iraní con posibilidades de éxito es Said Jalili. Conocido en el plano internacional, es el representante directo del Guía Supremo en las negociaciones con las grandes potencias sobre el programa nuclear.

El sucesor de Ahmadinejad tiene por delante años difíciles. la situación económica es preocupante, debido a las sanciones occidentales impuestas al régimen, y además tendrá que gestionar la crisis Siria. La población, por su parte, parece mucho más preocupada por el nivel de vida que se degrada a ojos vista que por las maniobras políticas.

La inscripción de candidaturas para las presidenciales del próximo 14 de junio ha terminado en Irán. Entre los candidatos figuran Esfandiar Rahim Mashai, cercano al presidente saliente, y el expresidente Hashemi Rafsanjani, única esperanza de los reformistas. Para hablar de los comicios tenemos en duplex a Taghi Rahmani, analista político iraní afincado en París.

Vida Samei. euronews:
Señor Rahmani, teniendo en cuenta la presencia de candidatos como los mencionados, ¿qué panorama refleja esta fase preliminar de las elecciones?

Taghi Rahmani:
El plan del Guía Supremo y de su círculo inmediato, es decir, las dos corrientes dominantes cercanas al Guía Supremo, quienes toman las decisiones militares y el núcleo duro que está en primera fila de la política iraní, es que hubiera un candidato reformista, pero débil. Un candidato que no cosechase muchos votos, alguien que se quedase en un segundo plano del establishment, que contribuyese a mejorar la participación y el nivel electoral.

Por otro lado, presionaron mucho a Ahmadinejad para que su delfín, Mashai no se presentase a las elecciones, esperaban que otro se presentase en su lugar. Pero la alianza entre Ahmadineyad y Mashai desafía los planes del Guía Supremo.

Con la candidatura de Hashemi Rafsanjani, ha cambiado la ecuación. Su candidatura contribuye a mejorar la situación de los reformistas. Muchos candidatos, como Aref o Shariatmadari, podrían retirarse en favor de Rafsanjani. Podemos decir que esta maniobra de Hashemi Rafshanjani cambia el equilibrio del poder, aunque esto es sólo el principio de la carrera electoral. El rumbo que tomarán los comicios aún no está claro. Irán es un país en el que las cosas se deciden siempre en el último momento.

euronews:
En estas elecciones se han inscrito muchos candidatos conservadores. ¿Cree que se puede decir que es por falta de consenso a la hora de seleccionar a una sóla persona? ¿es posible que se llegue a una alianza en los últimos días y que algunos se retiren en favor de un candidato único?

Taghi Rahmani:
Hay muchos desacuerdos dentro de la facción conservadora. Está la facción de Mesbah-Yazdi, que ha presentado como candidato a Lankarani. Después, dentro del círculo de los cercanos al Guía Supremo, tenemos al triángulo de candidatos Ghalibaf, Haddad-Adel, y Velayati. Ali jamenei espera normalmente hasta el último minuto para gestionar la situación y decidir que coalición conservadora es más poderosa que las demás.

Pero elegir entre Velayati y Lankarani es difícil. También está Ghalibaf, que es un burócrata cuyos ideales están más cerca de Rafsanjani. Elegir será extremadamente difícil. Al mismo tiempo, permitir unas elecciones con todos los candidatos sería muy complicado. Hay candidatos reformistas que van a apoyar a Hashemi-Rafsanjani, lo que contribuirá a aumentar sus posibilidades.

euronews:
Las elecciones tienen lugar cuando aún quedan muchas preguntas sin responder sobre los asesinatos y detenciones de después de las elecciones de junio de 2009.
A eso se añade el asunto del arresto domiciliario de Mirhossein Mousavi, de su mujer, Zahra Rahnavard y de Mehdi Karoubi. ¿Tienen legitimidad estas elecciones si tenemos en cuenta todo eso?

Taghi Rahmani:
El peligro para Irán es la dirección que han tomado los líderes de la República Islámica en los últimos años. Las políticas adoptadas están llevando a Irán a transformarse en una especie de Corea del Norte en lo que se refiere a las instituciones y a la gestión interna. Sus políticas acaban con las frágiles instituciones civiles iraníes. En este momento, votar al régimen no es un voto fraternal ni ideológico. De hecho, todos los esfuerzos de los reformistas están encaminados a que la situación no se deteriore aún más. Teniendo eso en cuenta, Hashemi Rafsanjani puede salir adelante con la ayuda de los reformistas e incluso con la de la sociedad civil.

Eso no significa que Rafsanjani sea un Mesías, pero con todos sus puntos fuertes y sus puntos flacos, ha conseguido acaparar la atención de parte de la población urbana debido a su oposición a las polarizadas políticas implantadas desde el círculo del poder.

Su objetivo es cambiar esas políticas y hacer que los militares retrocedan terreno.

Euronews:
Gracias por sus respuestas.