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La historia de la Nakba

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La historia de la Nakba

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El destino de los palestinos queda fijado ese día, un lejano 11 de noviembre de 1947. Tras la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña decide poner fin a su mandato en Palestina y se dirige a la ONU, que acababa de ser creada. La Asamblea General decide la partición de Palestina y abre la vía a la creación de un Estado de Israel sobre el 56% del territorio.

Los árabes de Palestina y los Estados árabes no aceptan la partición, que consideran injusta. La guerra estalla, aún bajo el protectorado británico.

El mandato británico concluye a medianoche del 14 de mayo de 1948. Pero ese mismo día, antes de la hora de su expiración y por sorpresa, el Consejo del Pueblo Judío reunido en Tel Aviv proclama la independencia del Estado hebreo. Ben Gurion es el primero en firmar. Para los judíos, es un día de júbilo.

Para los palestinos es la catástrofe, la Nakba. En el transcurso de ese año, 1948, 750 mil palestinos son expulsados de sus casas y de sus tierras, y 400 pueblos palestinos son destruidos.

Acosados por las milicias de la Haganah, una fuerza paramilitar judía creada durante el mandato británico, centenares de miles de palestinos se convierten en refugiados.

Muchos se van a Jordania, el único país que les da pasaporte, otros ponen rumbo al Líbano o a otros países. Los campos de refugiados provisionales se convierten con el tiempo en definitivos.

Es el caso de Al Jalazone, establecido en una colina rocosa de Cisjordania, en 1949. Actualemente viven allí 11 mil personas.

Ibrahim Mahmud es una de ellas. Tenía 17 años cuando su familia tuvo que huir de la ciudad de Al Lod. Ahora tiene 83 años, pero lo recuerda con nitidez.

Ibrahim Mahmud. Refugiado palestino: “Nos fuimos al monte y dormimos allí cuatro o cinco noches. Eramos como obejas sin pastor. Después fuimos a Jamala y Deir Amara y Beit Tilo y luego llegamos a Akabat Jaber.”

Pese a las décadas transcurridas, Ibrahim no renuncia al retorno.

Ibrahim Mahmud. Refugiado palestino: “Juro ante Diós que volveremos, tenemos que volver. Judíos o no, poco importa: son los estadounidenses los que nos han expulsado, no los judíos.”