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República Checa: un museo en el último silo nuclear intacto

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República Checa: un museo en el último silo nuclear intacto

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El museo nuclear se han instalado en uno de los tantos silos de armas de destrucción masiva que sembraron la antigua Unión Soviética y los países de su órbita en tiempos de la guerra fría.

Perdido entre los espesos bosques de la República Checa, Nikita Kruschev ordenó en la década de los sesenta guardar las cabezas nucleares encargadas de disuadir al rival americano.

“Había doce silos en Europa del Este, y el único que seguirá existiendo para las generaciones futuras es éste, en Misov”, comenta Vaclav Vitovec, director de la fundación Telón de Acero.

Era el lugar más secreto del país. Ningún checo tenía acceso ni sabía la letal mercancía que se escondía tras estas puertas

“Sabíamos que había alguna base, barracones militares cerca de aquí, pero nadie sabía que se escondían cabezas nucleares. Sabíamos que por la noche llegaban camiones pero creo que ni nuestros representantes sabían exactamente lo que era”, comenta Milos France, un vecino de Misov.

De los tres silos nucleares que se construyeron en la República Checa, éste es el único que está prácticamente intacto.

Ochenta cabezas estuvieron custodiadas por 170 militares rusos y varios nidos de ametralladora.

Sólo hacía falta una llamada de Moscú para que las cargas nucleares se montaran en misiles y salieran rumbo al horror de la guerra.