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Irak: las raíces de la violencia

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Irak: las raíces de la violencia

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En enero de 2005, durante las primeras elecciones libres y pluralistas de la era post Sadam que debían dotar al país de una nueva Constitución, pocos suníes se desplazaron a las urnas. Sus dirigentes llamaron al boicot contra el ocupante estadounidense.

La violencia se transforma rápidamente en guerra civil. Entre 2006 y 2007, tres mil iraquíes mueren cada mes. Al retirarse del país en diciembre de 2011, los estadounidenses dejan al gobierno chií las manos libres para la caza de brujas. Y uno tras otro, ponen a los políticos suníes en su punto de mira

Ceses, aislamiento político y social…la situación parece lleva a la comunidad a la radicalización.
En la provincia de Anbar, donde los suníes son mayoritarios, la población se manifiesta regularmente contra el poder de Al Maliki, a quien tildan, al igual que a todos sus colaboradores, de traidor impuesto por los estadounidenses.

En el poder durante la era Sadam y desde el imperio Otomano, la minoría suní es la gran perdedora en el nuevo Irak. Su implantación geográfica no refleja su lugar en la nueva sociedad iraquí. Actualmente, la división entre suníes y chiíes es más profunda que nunca.

Con el sentimiento de ser estigmatizados y tratados como ciudadanos de segunda, gran parte de la población suní se ha sumado al discurso de los insurgentes suníes que ha derivado hacia el sectarismo y la violencia en la que Al Qaeda participa ampliamente.

El primer ministro no pierde ocasión de agitar la amenaza terrorista y denuncia injerencias externas:

Nuri Al-Maliki. Primer ministro iraquí:
‘‘La vuelta a la escena de esa gente aumenta la inestabilidad política que ha conducido a la inestabilidad de la sociedad por culpa de un sectarismo que esta vez está vinculado a lo que sucede fuera de nuestras fronteras”

Insuficiente para apaciguar las tensiones, sobre porque la violencia va en los dos sentidos. Las milicias chiíes no han sido desarmadas y los ataques contra las ciudades o mezquitas suníes son frecuentes. Entre abril y mayo, 29 mezquitas suníes han sido blanco de ataques.

Muchos temen que en estas condiciones se produzca un agravamiento de la situación. En 2014 se celebran nuevas elecciones a las que en principio, Al Maliki no se presentará. Una ausencia que intenta aprovechar el líder radical Moqtada al Sadr, como reflejan sus recientes tentativas de reconciliación con los suníes.