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La autopista iba a cruzar, de este a oeste, buena parte de Rumanía.

415 kilómetros de los que, diez años después de la firma del contrato, sólo se han ejecutado 52, auque ya se ha superado el plazo de realización de las obras.

Rumanía ha decidido cancelar el contrato que firmó con la empresa constructora de autopistas norteamericana Betchel, aunque ya había pagado más de la mitad de los 2.2 millones de euros que iban a costar las obras.

“La suma que Rumanía tiene que pagar a Betchel ronda los 30 millones de euros más IVA. Y de esta manera, podremos planificar libremente una nueva estrategia para la construcción de esta infraestructura”, dice el primer ministro rumano, Víctor Ponta.

La autopista de Transilvania, que uniría al país con la vecina Hungría, es una arteria crucial para el país, dada la necesidad urgente de una alternativa a la carretera nacional DN1, la más congestionada en Rumania.