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Azerbaiyán, un mosaico de culturas en el Cáucaso

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Azerbaiyán, un mosaico de culturas en el Cáucaso

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El Cáucaso es un cruce de más de 50 grupos étnicos y creencias religiosas. Cristianos ortodoxos, musulmanes, chiíes y suníes, y judíos viven en esta región del mundo en la que también se hablan entre treinta y cuarenta lenguas. Azerbaiyán es un ejemplo del mosaico cultural del Cáucaso.

La coexistencia étnica y religiosa es una de las prioridades de Azerbaiyán, un pequeño país situado entre Rusia, Turquía e Irán. El Foro Mundial del Diálogo Intercultural ha tenido lugar en Bakú, la capital.

“Hay mucha tensión provocada por la globalización, explica Alistair MacDonald-Radcliff, reverendo anglicano. La homogeneización de la cultura global es un desafío y la gente lo considera como una amenaza a las comunidades e identidades locales. De aquí proceden muchas de las tensiones que identificamos. Tenemos que saber cómo ser auténticos con nuestra identidad local en este enorme contexto”.

En el Cáucaso todavía es posible encontrar la autenticidad de pequeñas comunidades locales. euronews ha visitado Khinalug, un pueblo situado a 2.300 metros de altitud. Los habitantes de Khinalug pertenecen a la minoría kettidt y hablan la lengua kettish además de algunas palabras de azerí. Es uno de los pueblos más antiguos de Europa. Aquí viven unas dos mil personas, musulmanes suníes. Azerbaiyán es, sin embargo, un país de mayoría chií.

“Es muy importante preservar la historia, la cultura y la lengua de esta esta etnia específica sobre todo porque nuestros antepasados han vivido aquí seis mil años y es nuestra obligación, asegura un habitante local. También es muy importante para nuestro país porque es parte de su cultura y además es bueno mostrar a todo el mundo que aquí siguen viviendo minorías como la nuestra”.

Khinalug está situado en la región de Quba, en el norte de Azerbaiyán. Es un paraíso para los viajeros. Algunos habitantes han empezado a alquilar habitaciones a los pocos turistas que pasan por allí.

Qirmisi Qasaba está situada en la ciudad de Quba, en la antigua zona judía. Los habitantes locales son conocidos como Dagyahudi, los judíos de la montaña. Aquí hablan Juhury, una lengua compuesta por un 70% de persa, hebreo y turco.

Según algunos historiadores, los judíos llegaron a Azerbaiyán tras ser expulsados por los persas de Babilonia. Llegaron a estas montañas en el año 500 antes de Cristo. Desde entonces conviven en paz con los musulmanes azeríes. Aquí, el conflicto en Oriente Medio parece lejano.

“Sabemos que ese conflicto es temporal, afirma el rabino Elazar Nisimov. Venimos del mismo lugar. Somos diferentes ramas del mismo árbol, musulmanes y judíos, aquí todo el mundo lo entiende así”.

La comunidad judía suele reunirse para hablar de los problemas locales y también sobre la relación que mantiene con otras comunidades.

El líder de los judíos de las montañas, Boros Simanduev, de ochenta años de edad, suele trabajar codo a codo con los líderes musulmanes, sobre todo con el imán de la mezquita local. Las dos comunidades coexisten sin problemas.

“En 1995 empecé a trabajar como imán, desde entonces coopero para mejorar nuestras relaciones con la comunidad judía”, dice el imán Haci Naib.

“En Quba se celebran muy pocas bodas entre judíos y musulmanes, muy pocas. Pero sí existen algunas parejas mixtas”, explica Simanduev.

El Foro Mundial del Diálogo Intercultural quiere transmitir el mensaje de que la tolerancia es posible a pesar de los conflictos étnicos y religiosos que todavía siguen sin resolverse tanto en el Cáucaso como en el resto del mundo.

El Foro Mundial ha asumido la responsabilidad de concretar la agenda global para el Diálogo de las Civilizaciones adoptada por Naciones Unidas en noviembre de 2001.