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Said Jalilí, un duro de la revolución islámica con guante de seda

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Said Jalilí, un duro de la revolución islámica con guante de seda

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Nacido en 1965, casado con una médico y padre de un hijo, Jalilí combatió en el cuerpo de los Guardianes de la Revolución en la guerra contra Irak, donde conoció a Mahmud Ahmadinejad.

Cuando es elegido en 2005, Ahmadineyad le nombra su consejero, primero y viceministro para Europa y Estados Unidos después, sin embargo, no ha apoyado la candidatura de Jalilí a las presidenciales, sino la de Esfandiar Rahim Mashaei.

Jalilí era casi desconocido en el escenario nacional e internacional hasta su nombramiento al frente del Consejo de Seguridad Nacional en 2007, y por ende, de la delegación iraní en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

En la mesa negociadora, Jalilí muestra firmeza, y hasta rigidez ideológica frente a los occidentales. Durante los seis años de su mandato, la ONU ha endurecido tres veces las sanciones contra Irán.

Una firmeza que envuelve en un estudiado lenguaje diplomático:

Said Jalilí:
“Como miembros activos del Tratado de No Proliferación, estamos dispuestos a cooperar con la AIEA y, como siempre, estamos abiertos a que la Agencia supervise las actividades nucleares iraníes”

Su intransigencia y su rechazo al compromiso están muy bien vistos por el líder supremo, el Ayatolá Jamenei, a quien Said Jalilí profesa una fidelidad sin fisuras. Incluso ha hecho de ello un argumento de campaña:

“Hemos dicho una y otra vez que buscamos expandir el poder del Islám en el mundo y disminuir la influencia de las potencias arrogantes”

En el plano interno, el principal desafío para Irán es frenar el aumento del paro y la inflación, disparada al 30% según cifras oficiales. Para enderezar la situación, Jalilí propone, también en este ambito, una economía de la resistencia reduciendo al mismo tiempo la dependencia del petróleo.