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El legado de Ahmadinejad en Irán

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El legado de Ahmadinejad en Irán

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Con el el primer mandato de Mahmoud Ahmadinejad en 2005 comenzaba una nueva era en Irán. El flamante presidente contaba entonces con el apoyo del Líder Espiritual, el Ayatolá Alí Jamenei y del ala conservadora del país islámico.

Desde el primer día de su Gobierno criticó a sus antecesores, acusándoles de no haber trabajado adecuadamente por su país. Ahora, tanto la oposición como algunas figuras de sus propias filas le consideran un mediocre.

Así lo ve el analista político y activista Reza Alidjani:

“Creo que estos ocho años constituyen el peor período posrevolucionario y social que hemos vivido. Se hizo con el poder una persona ignorante e incapaz que contaba con el apoyo del jefe del régimen. Durante estos años, ha arruinado nuestra economía, nuestra política exterior y nuestra cultura”.

El desarrollo de su programa nuclear permite a Ahmadinejad subir puntos ante Jamenei, sometiendo al país a un creciente aislamiento internacional. Las negociaciones mantenidas durante años no llevan a ninguna parte. Teherán es objeto de sanciones económicas muy duras.
En tribunas internacionales como Naciones Unidas, despierta la cólera de los países occidentales al hacerlos responsables de todos los males del mundo.

“Ahmadinejad ha negado pasajes de la historia política internacional”, continúa Alidjani. “Con un lenguaje barriobajero, ha calificado de mentira episodios como el Holocausto. No ha respetado las resoluciones de la ONU. Se presenta a sí mismo como un hombre “capaz de resolver los problemas mundiales”, en posesión de “programas para guiar al mundo”.
Se posiciona como antioccidental y defensor de los pobres, razón de su popularidad entre los países musulmanes y de Oriente Medio”.

La primera legislatura llega a su fin. Es la oportunidad de sus opositores para alejarlo del poder. Pero el apoyo del Ayatolá Jamenei le asegura a Ahmadinejad un segundo mandato frente a su adversario, Mir Hussein Musavi.

Las elecciones del trece de junio de 2009 marcaron el comienzo de una protesta masiva, seguida de detenciones, asesinatos y numerosas condenas contra periodistas y activistas.
Policía y paramilitares reprimen violentamente las manifestaciones, disparando a veces fuego real contra la multitud.

En el levantamiento mueren 150 personas, según cálculos no oficiales. Ahmadinejad califica su elección de “completamente libre” y de “una gran victoria para Irán”. Considera las movilizaciones en su contra “poco importantes y anecdóticas”.

“Desde la llegada de Ahmadinejad al poder, vivimos una etapa muy difícil. Desde el segundo mandato y las manifestaciones, la presión y la asfixia contra los opositores aumenta”, asegura Abdol-Karim Lahidji, director del FIDH, Federación Internacional de Defensa de los Derechos Humanos.

Las ejecuciones de opositores bajo la acusación de espionaje para el enemigo son frecuentes. Irán se convierte en el segundo país del mundo, después de China, que más recurre a la pena de muerte. También se utiliza para castigar delitos no violentos y se aplica a menores.

Desde que Ahmadinejad está en el poder, al menos 2670 personas han sido ahorcadas. El sesenta por ciento de las ejecuciones ha tenido lugar en espacios públicos, como por ejemplo estadios.

“Las informaciones que salen de Irán a pesar de la censura muestran que el número de ahorcamientos durante el segundo mandato de Ahmadinedjad se ha triplicado”, asegura Abdol-Karim Lahidji.

Por lo que respecta a la economía, la situación también empeora notablemente . La tasa de inflación sobrepasa el treinta por ciento en 2012, algo que no ocurría desde hacía 17 años. El desempleo supera el veinte por ciento.

“En mi casa hay tres personas sin trabajo”, nos cuenta esta mujer. “Ellos dicen que no hay paro ni inflación, que vivimos en buenas condiciones económicas. Es todo mentira”.

Ahmadinejad se cree por encima del poder de Jamenei, y comienza a caer en desgracia ante el Líder Supremo y su entorno. destituye al jefe del servicio secreto, y Jamenei lo restituye en el cargo. Miembros del círculo religioso le acusan de socavar el sistema islámico.

Ahmadinejad se enfrenta también con el resto de líderes políticos. El episodio más espectacular tuvo lugar en el Parlamento, cuando presidente y diputados cruzaron acusaciones de engaño, corrupción y abuso de poder.

El Líder Supremo que también cuenta con el poder supremo ya no corre en su rescate. Al contrario, el único intérprete de la voluntad de Alá, eleva el tono contra él y su entorno.

“Poco a poco, Ahmadinejad ha comenzado a molestar a Ali Jamenei, y por ello será castigado”, explica Alidjani. “No ha respetado como debía al Guía Supremo. Es más, se comporta mal delante suyo. Ahmadinejad es alguien que no asume riesgos. Nunca estuvo al frente durante la guerra en Irán, y sabe que será castigado por su actuación ante el Jefe de Estado. Ya no habrá lugar para él en este régimen ni en la vida política. Creo que se dedicará al mundo financiero y empleará el dinero que ha ganado, mientras espera ser repescado por el Guía Supremo”.

Ahmadinejad, que llegó al poder presentándose a sí mismo como el salvador del país ha perdido a todos sus protectores.
Las sanciones económicas, la pobreza y la represión tienen un peso fundamental en su legado.