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La diáspora iraní

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La diáspora iraní

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1979: La revolución en Irán provoca la marcha del Sha y el regreso del Ayatolá Jomeini.
Comienza entonces una diáspora protagonizada por unos cinco millones de iraníes, que, en varias fases, buscan refugio sobre todo en países occidentales.
La primera ola estuvo encabezada por el propio entorno de Reza Palhevi, los militares y los altos funcionarios del Estado.
Todos los grupos políticos, desde la izquierda hasta los radicales religiosos, consideraron la marcha del Sha como una nueva era y el fin de la dictadura.

Pero poco después, miles de miembros de grupos de izquierda y liberales sin adscripción religiosa fueron ejecutados.
Los que pudieron, huyeron. El comienzo de la guerra de Irak e Irán en 1980 incrementó este flujo, al igual que la represión política y social, y la promulgación de leyes radicales, como la obligatoriedad para las mujeres de llevar velo.

La segunda ola de inmigración iraní comenzó en 2005, tras la victoria en los comicios presienciales de Mahmoud Ahmadinejad, que eliminaba cualquier posibilidad de cambio.

En 2009, tras unas elecciones polémicas y la represión de las manifestaciones que produjo decenas de muertos, otros miles de iraníes dejaron el país. Los activistas lo hicieron a través de fronteras terrestres muy peligrosas.

En París nos encontramos con Bahman Amini, Director de una editorial. Bahman se marchó de Irán en los años ochenta. Ha publicado numerosos libros sobre la vida de prisioneros políticos y refugiados:

“Muchos fugitivos, diría que refugiados, murieron mientras dejaban el país, principalmente de camino a Turquía o Pakistán. Tuvieron que huir en condiciones muy duras, durante la noche, con frío y nieve, y a caballo. Algunos fueron detenidos. Muchos fugitivos y activistas políticos arrestados fueron rápidamente ejecutados. Tenemos sus nombres. Otros fueron extraditados a Irán”.

La inmigración forzada o el exilio nunca son fáciles. Aunque desde hace algunos años, el desarrollo de las nuevas tecnologías permite a los que se marcharon mantener el contacto con su país y los suyos.

Mana Neyetsni es caricaturista y periodista. Vive en Francia desde 2011, donde ha publicado dos libros.

“La primera y la segunda generación de inmigrantes iraníes se han sentido aislados en el extranjero. Hoy ya no es así. La era de Internet y de las redes sociales han cambiado la naturaleza del exilio. Mi territorio ahora es Internet. Cualquiera puede apretar un botón y descargar mi vida por Internet. Estoy más en la red que en París o en Irán”.

Con las nuevas tecnologías y las redes sociales se ha reforzado la relación entre los exiliados iraníes y su país. Los acontecimientos que se viven en Irán tienen un eco directo e inmediato con ellos.

Durante las manifestaciones contra las elecciones de 2009 constituyeron un altavoz de las reivindicaciones de sus compatriotas. Una auténtica provocación para el régimen de Ahmadinejad.

“Uno de los acontecimientos de 2009 en París fue la “petición verde”, un hecho sin precedentes”, recuerda Amini. “Más de 200 ciudades de todo el mundo participaron en su elaboración. Desde Dushanbeh, en Tayikistán, a India… Grupos de iraníes escribieron sobre una tela verde la frase “Ahmadinejad no es nuestro presidente” y las enviaron a París. Aquí se reunieron todas formando una pancarta de varios kilómetros, que se expuso en el barrio de la Torre Eiffel”.

La inestable situación sociopolítica, y la creciente represión en universidades de profesores y estudiantes, ha echado del país a muchos intelectuales.

Según un informe del FMI, Irán ocupa el primer lugar en cuanto a fuga de cerebros en una lista formada por noventa países en vías de desarrollo o subdesarrollados. Cada año entre 100.000 y 180.000 intelectuales, expertos y licenciados abandonan el país.

“Los cerebros abandonan el país por una simple razón: no pueden vivir ni ejercer su profesión en Irán”, explica Neyestani. “Creo que todo el mundo prefiere vivir donde ha nacido y crecido. Pero cuando tu presencia y tu trabajo no son valorados, prefieres marcharte donde tu talento sea reconocido. Por ello tiene lugar esta fuga de cerebros”.