Última hora

Última hora

Ecos de las profundidades

Leyendo ahora:

Ecos de las profundidades

Tamaño de texto Aa Aa

En Noruega los científicos están experimentando con dispositivos autónomos que pueden recoger los sonidos que hay debajo del agua para saber lo que está pasando.

“Dentro hay sensores electrónicos que captan la información y también la procesan, si queremos detectar la presencia de un barco o una fuga de petróleo en una tubería. Lo podemos hacer desde aquí y después se transmite al centro de control, a la estación central”, dice Kyle Zhang, investigador de la Universidad de Twente, en Holanda.

Cuando aparecen burbujas de gas puede ser debido a que una tubería falle. Los sensores reconocen el sonido de las burbujas y alertan de una posible fuga. Un proyecto europeo tiene como objetivo construir una red submarina de vigilancia y alerta sonora.

“Colocamos los dispositivos submarinos. Se situarán debajo del agua y vigilarán lo que pasa en el medio marino. Si ven que algo va mal se comunicarán entre sí y si es necesario nos enviarán una señal de alarma”, explica Paul Havinga, profesor de la Universdad de Twente y coordinador del proyecto CLAM.

Los sensores están a cientos de metros de profundidad en el fondo de mar, a una cierta distancia unos de otros y llevan una batería incorporada con la que pueden trabajar de forma completamente autónoma.

“Este es un dispositivo grande, destinado a las aguas profundas hasta varios kilómetros de profundidad. Se puede ver que tanto la carcasa como los sensores están diseñados para ser más fiables, son de alta gama, tienen un alto rendimiento y son de una buena calidad”, resalta Havinga.

Los dispositivos se comunican entre sí mediante señales acústicas. En la sala de control del barco, los ingenieros estudian cómo se propagan esos mensajes cifrados que se han enviado a través del agua.

“Lo importante de esta red es que no se trata de una comunicación punto a punto entre dos dispositivos sino que todos los sensores se comunican entre sí para realizar tareas difíciles. Aquí por ejemplo tenemos varios que no se comunican directamente entre sí pero son capaces de funcionar juntos para entregar la información al control central, supervisando el estado de la red. Así que estamos en condiciones de cubrir áreas más grandes”, dice Roberto Petroccia, científico de la Universidad de Roma.

Si un sensor detecta una fuga, por ejemplo, transmite la información a los otros, mediante ondas. Y los otros repiten la misma operación, extendiendo la señal.

Para tener acceso a la red desde la superficie, los investigadores utilizan boyas flotantes que convierten los mensajes en señales de radio.

“Ahora podemos escuchar como el aparato envía señales hacia el fondo del mar. Puede pedir a los sensores que están debajo del agua información sobre su estado actual y retransmitir la información. La razón por la que estamos usando señales sonoras submarinas es porque las ondas electromagnéticas no se propagan bien en el agua salada”, explica Arne Lie, investigador del centro SINTEF ICT.

En el futuro las redes acústicas se pueden utilizar para muchas tareas como la navegación submarina, el seguimiento de animales, la proteción de oleoductos y la prevención de accidentes que puedan surgir en las plataformas de petróleo.

“El sistema puede hacer que el mundo sea más seguro, más ecológico, porque podemos detectar cualquier cosa que pase. Por ejemplo, la catástrofe por el derrame de petróleo en el Golfo de México de hace unos años podría haberse evitado”, señala Havinga.

http://www.clam-project.eu