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Apiterapia: la industria de las abejas medicinales

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Apiterapia: la industria de las abejas medicinales

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Para sus defensores, la apiterapia resulta útil para tratar problemas digestivos, mejorar el riego sanguíneo o simplemente aliviar el dolor de garganta. Sin embargo, la miel también se usa como antiséptico e incluso para curar heridas.
Para los defensores del uso de la miel, esta contiene germicidas que ralentizan la producción de bacterias. También estimularía el sistema inmunológico.

Además de la miel, las abejas proporcionan otras sustancias, entre ellas el propóleo; una resina amarillenta que las abejas recogen de los árboles y utilizan en la colmena para mantenerla estéril. La comercialización empezó hace años.

El profesor Heni Joyeux, explica: “Cuando nos dimos cuenta de que el propóleo tenía efectos antibióticos, antisépticos y antiinflamatorios se extrajo, se purificó para hacer extractos alcohólicos, es espesa, bastante grasa. Contienen vitaminas, minerales y oligoelementos lo que tiene un efecto muy interesante en el plano bronco-respiratorio. Por ejemplo, un niño con un poco de asma, se ponen cinco gotas en su desayuno, se mezclan y eso va a arreglar inmediatamente el problema”.

Afirmaciones tan categóricas han dado paso en la industria parafarmacéutica a la venta de jalea real, una especie de miel concentrada que las abejas generan únicamente para la abeja reina.

Para disponer de cantidades comercializables los apicultores sacan de la colmena a la abeja reina. Sus larvas están en celdillas especiales. Las abejas obreras incrementan la producción de jalea real para hacer crecer y nutrir a una nueva reina.

No hay estudios clínicos definitivos que avalen afirmaciones como las que atribuyen a la jalea real la capacidad de atenuar o curar el Alzheimer.

La opinión del professor Henri Joyeux: “Si yo fuera una persona de edad que teme tener Alzheimer porque en casa pasa esto o lo otro o no recuerdo donde he puesto las llaves del coche … a partir de ese momento tomaría jalea real pero de manera contínua, no solo una vez por semana, todos los días.

Algunos naturópatas utilizan también veneno de abeja. ¿Cómo se extrae y para qué? Para que una abeja saque su aguijón tiene que sentirse amenazada. Boris, apicultor en Bucarest usa la electricidad: “Este es es el artefacto que uso para extraer veneno de abeja. Es una red electrificada. Después la abeja muestra su aguijón sin morir por ello”.

Una vez que se ha recogido suficiente cantidad de veneno se procesa en el laboratorio para transformarlo en distintos productos. A partir de aquí hay quienes utilizan la llamada apiterapia para aliviar la artritis, bien en forma de crema o directamente del aguijón de la abeja.

Su eficacia no ha sido científicamente probada y como otros productos de parafarmacia, tiene sus seguidores.

Es el caso de la campeona francesa de lanzamiento de disco Maryse. Sufre esclerosis múltiple. No quiere tratarse con esteroides. “Lo que me ha decidido a utilizar la apiterapia es el hecho de que procedo de una familia de apicultores. Algunos enfermos de reuma de mi pueblo venían a ver a mi padre para que aliviara su dolor. Mi padre les picaba con abejas en la parte dolorida”.

Así que ha hecho una colmena en casa. Se trata a sí misma administrándose picaduras de abeja a modo de acupuntura. Dice que desde que comenzó el tratamiento sus síntomas han remitido.

Los defensores de la apiterapia creen que ciertos compuestos del veneno puede reducir inflamación y dolor y una combinación de todos sus ingredientes podría estimular el sistema inmunitario.