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Berlín, musa de los presidentes estadounidenses, recibe a Obama

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Berlín, musa de los presidentes estadounidenses, recibe a Obama

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Cuatro años y medio después de ser elegido el presidente de Estados Unidos, aunque sigue siendo muy apreciado por los berlineses, ya no desata el entusiasmo de julio de 2008, cuando la multitud sucumbió al carisma del entonces candidato a la Casa Blanca.

Barack Obama decía entonces: “Esta ciudad, de entre todas las ciudades, conoce bien el sueño de la libertad”

Berlín es una ciudad que inspira a los presidentes estadounidenses desde hace 50 años, desde que en 1963, dos años después de la construcción del muro que separaba a los berlineses, John F Kennedy les dijo: “Como hombre libre, me enorgullezco de decir estas palabras: soy berlinés”

Michael Haltzel, experto del Centro para las Relaciones Transatlánticas de Washington, explica este fenómeno: “Fue un estallido de júbilo increíble, fue absolutamente brilllante. No recuerdo ninguna otra visita de un presidente estadounidense que tuviese ese tipo de impacto emocional inmediato. Fue fantástico”.

Michael Haltzel, exconsejero de Joe Biden y tres veces jefe de la delegación estadounidense en otras tantas conferencias de la OSCE, evoca también la frase de Ronald Reagan ante la fachada oeste de la puerta de Brandenburgo en 1987: “Señor Gorbachov abra esta puerta.”

Michael Haltzel asegura que este discurso fue “muy importante, un discurso de bienvenida. Y no creo que entonces, la reacción a las palabras de Reagan en Berlín fuese remotamente comparable a la que desencadenó John Kennedy en el 63, pero era otra época.”

Cruzando con sus esposas la puerta de Brandenburgo en 1994, el presidente Clinton y el canciller alemán Helmut Kohl simbolizan la nueva Alemania, la nueva Europa reunificada.

Bill Clinton proclamó: “Nada nos detendrá. Todo es posible. Berlín es libre”

Michael Haltzel cree que dijo “lo que había que decir en aquel momento, fue pocos años después de la reunificación alemana, creo que elogió la normalidad, lo que es siempre buena cosa. Pero no creo que sea comparable ni al discurso de Kennedy en el 63 ni al de Reagan en el 87.”