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Gyula Horn y la caída del Telón de Acero

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Gyula Horn y la caída del Telón de Acero

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El nombre de Gyula Horn quedará asociado para siempre a la caída del Telón de Acero, la frontera inexpugnable que dividía Europa en dos bloques desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En junio de 2004, el exministro de Exteriores húngaro, Gyula Horn y su homólogo austríaco, Alois Mock, volvieron al lugar donde 15 años antes habían cortado la alambrada que separaba sus respectivos países. En mayo de ese año, Hungría acababa de incorporarse a la UE. Gyula Horn agradece su colaboración a su homólogo austríaco.

Gyula Horn: “Confiamos el uno en el otro y quiero que el sueño europeo se convierta en realidad: que uno no sólo pueda nacer y morir en Europa, sino también vivir en Europa”.

Gyula Horn adquirió popularidad internacional ese 27 de junio, cuando cortó simbólicamente la alambrada con su homólogo austríaco. Ese gesto por parte de un ministro de Exteriores de un país del bloque comunista como Hungría tiene una consecuencia inesperada: la caída del muro de Berlín.

Al abrir el paso hacia Austria a miles de refugiados de Alemania del Este, éstos consiguen entrar con total libertad en la República Federal. Y en septiembre del 89, Budapest ya no exigía visados a los alemanes del Este para viajar a un tercer país en virtud de un acuerdo con la República Democrática Alemana. Como era previsible, el flujo es masivo: 15 mil personas entran en la RDA en sólo tres días.

Horn fue también el artífice del acuerdo con la URSS el 10 de marzo de 1990 para la retirada total de las tropas soviéticas desplegadas en Hungría. Una paradoja para este economista y funcionario del ministerio de Exteriores que se afilió al partido comunista húngaró en 1954, y que dos años después, durante el levantamiento popular anticomunista participó en una fuerza paramilitar que colaboró con el ocupante soviético.

Gyula Horn siguió desempeñando un papel importante tras la caída del comunismo. En 1994 se convirtió en primer ministro tras la victoria electoral de su partido, convertido a la socialdemocracia, prosiguió la transición hacia la economía de mercado iniciada por Hungría. También apoyó la integración de su país en la OTAN y en la Unión Europea.

Horn obtuvo entre otros el premio Carlomagno, en 1990, y la Gran Cruz de la República Federal de Alemania como reconocimiento a su contribución a la paz y a la unidad del continente europeo.