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En construcción: hormigón ecológico

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En construcción: hormigón ecológico

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Está por todas partes, aunque casi nunca lo veamos. Pero los científicos sí se han interesado por él.

“El hormigón es una de los materiales de construción más utilizados en todo el mundo. Solamente en Europa cada año se produce un metro cúblico de hormigón por habitante”, dice Enzo Martinelli, ingeniero de la Universidad de Salerno y coordinador del proyecto EnCoRe.

Aquí, en la Universidad de Salerno, los científicos que participan en el proyecto europeo de investigación hacen la mezcla de lo que parece ser hormigón común y corriente… pero no lo es. La fórmula tradicional de agua, cemento y otros agregados se ha enriquecido con fibras industriales recicladas que producen un hormigón más ecológico y sostenible.

“Lo que estamos intentando evaluar es la posibilidad de reducir la cantidad de fibras industriales y sustituirlas por fibras recicladas. Y nuestro objetivo es saber cuántas y qué cantidad de fibras recicladas podemos añadir al hormigón conservando su misma calidad y resistencia”, explica Martinelli.

El hormigón experimental enriquecido con materiales reciclados se somete a ensayos mecánicos exigentes. Se dobla, se comprime, se estira o se rompe para entender cómo actúa en condiciones extremas.

“El mayor problema que tienen las fibras recicladas es que no tienen una buena geometría establecida, suave. Entonces a la hora de mezclarlas tienden a acumularse en ciertas regiones de la mezcla final. En cambio las fibras industriales tienden a distribuirse mejor y eso se refleja en sus mejores propiedades mecánicas, más uniformes y en que podamos tener un material más confiable”, asegura Antonio Caggiano, ingeniero de la Universidad de Buenso Aires.

Las pruebas mecánicas se complementan con modelos producidos por ordenador para que los investigadores vean lo que sucede en el interior del hormigón cuando se somete a condiciones extremas.

“Incluimos parámetros como la rigidez de cada uno de los componentes de la piedra del mortero. Por supuesto la química, la forma en que está fabricado el mortero. La temperatura y el nivel de hidratación del mortero. La cantidad y el tipo de fibra que contiene. Todo eso se lleva a parámetros característicos que describen el comportamiento”, dice José Guillermo Etse, ingeniero de la Universidad de Tucumán, Argentina.

Los científicos esperan que el hormigón ecológico se pueda producir pronto a escala industrial en fábricas como esta que produce 60.000 metros cúbicos al año.

Sus reponsables dicen que están listos para ofrecer un hormigón más sostenible, pero con una condición: “Ya utilizamos el 100 por 100 del agua reciclada en nuestro proceso de fabricación de hormigón. Y también nos gustaría utilizar agregados reciclados siempre y cuando podamos asegurar que nuestro producto final cumple con los estándares de calidad que exigen las normas nacionales e internacionales”, responde Mauro Mele, gerente de calidad de Calcestruzzi Irpini S.p.A.

“Ya se puede reforzar, por ejemplo, la estructura de edificios con hormigón de fibra vegetal. Sería una buena solución sostenible porque se produce mediante materiales con un bajo impacto medioambiental. No tendría un uso estructural sino de refuerzo y en caso de necesidad puede ser fácilmente remplazado por otro”, dice Martinelli.

Además de las fibras recicladas naturales e industriales, los investigadores creen que un hormigón ecológico más resistente y de calidad también podría producirse con residuos de caucho o incluso con plástico reciclado.

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