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¿Tal padre tal hijo?

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¿Tal padre tal hijo?

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Afable, cercano, pragmático y dotado de un gran sentido del humor: el nuevo emir de Catar llega a la cumbre avalado por una excelente reputación.

El dirigente más joven del mundo árabe, fanático del deporte, 33 años, formado como su padre en la prestigiosa academia militar británica de Sandhurst, tiene ya experiencia en el ejercicio del poder.

Cuarto hijo del emir Hamad, gracias a su madre, la muy influyente jequesa Moza, la segunda esposa del soberano, en 2003, le nombran príncipe heredero.

Desde entonces cada vez se involucra más en la gestión del país y se presenta como garante de la continuidad.

Continuidad económica, para empezar: Catar es uno de los países más ricos del mundo gracias a sus inmensas reservas de gas, las terceras a escala mundial.
Catar ha sabido explotar ese maná mediante una política frenética de inversiones en el extranjero, muchas de ellas decididas por el nuevo emir que ha ejercido durante años de director general de la Autoridad de Inversiones Cataríes. Hace 3 años, un diario británico se refirió a Catar como “el diminuto Estado que está comprando el mundo” haciéndose con participaciones de boyantes empresas privadas en Europa, Estados Unidos y Asia.

Blindado por esa palanca financiera, Catar lleva a cabo una política diplomática especialmente activa.

En su nuevo papel, Tamim se dice dispuesto a continuar con el proyecto iniciado por su padre, que sacó al país de su tradicional aislamiento internacional para darle una nueva dimensión como mediador en los conflictos que se plantean en el mundo árabe.

El emirato también se ha distinguido como patrocinador de las revoluciones árabes. Además de aportar apoyo financiero y armas, Doha ha respaldado en los foros internacionales las revueltas tunecina, egipcia, libanesa y siria, una postura que le ha alejado del Irán chií y acercado de la Arabia Saudí suní.

También en este aspecto, el nuevo emir apuesta por la continuidad. El único gran cambio previsto es el del primer ministro, cargo que desempeñaba hasta ahora el primo del emir saliente.

Conocido por haber comprado el club francés Paris Saint Germain, el nuevo emir, que tiene dos mujeres y seis hijos, supervisará personalmente la organización del mundial de fútbol en 2022. Según los expertos el emirato tendrá que cultivar por lo menos hasta entonces su imagen liberal.