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¡Que no cunda el pánico!

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¡Que no cunda el pánico!

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Los conciertos y eventos multitudinarios implican riesgos. Y si el lugar es inadecuado puede provocarse el pánico, con consecuencias fatales. Como este trágico ejemplo en Duisburgo, Alemania, donde fallecieron 21 personas y cientos resultaron heridas.

En Düsseldorf, cientos de personas participan en el proyecto científico Basigo. Su objetivo consiste en mejorar la seguridad en los eventos masivos mediante una mejor coordinación en este tipo de eventos a través de la informática.

Armin Seyfried, director del proyecto: “Cuando se trata de coches hay normas de tráfico, hay cruces, e incluso semáforos, existe todo un tipo de regulación. Pero no existe lo mismo para los peatones. Aunque nos damos cuenta de que, en realidad, podemos influir en estas reglas mediante pasos de cebra para peatones. La pregunta es: ¿Qué ancho debe tener una estructura para permitir un cierto caudal de gente? Son cifras que apenas han sido estudiadas, especialmente cuando hay una intersección compleja. Con este experimento las hemos identificado.”

Los participantes llevan un símbolo legible que es rastreado por ordenador. Los datos recogidos se analizan mediante estadísticas. Y se estudian especialmente los momentos críticos y buscarles soluciones.

“He estado en festivales y conciertos y conozco la sensación de estar entre la multitud, dice una joven que participa en este proyecto. Es interesante experimentar condiciones controladas, pues sabíamos que aquí no nos iba a sucedernos nada, pero es impresionante ver cómo tanta gente puede alinearse en un lugar pequeño “.

Este proyecto de gestión de la multitud cuenta con un presupuesto de más de 5 millones de euros y está siendo coordinado por el Gobierno Federal alemán y la Universidad de Wuppertal.