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Dos hombres y un destino

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Dos hombres y un destino

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Nelson Mandela, un líder planetario respetado, pero sobre todo amado más allá de las fronteras de su país, Sudáfrica. Alcanzar semejante reconocimiento, tal estatura, solo está al alcance de un puñado de elegidos. Ejemplo de perseverancia frente a los obstáculos, es una fuente de inspiración para Barack Obama. El jueves en Dakar, el presidente estadounidense le rindió homenaje subrayando que su herencia durará para siempre.

Barack Obama. Presidente de EE.UU:
“Tuve el privilegio de conocer a Madiba, de hablar con él y para mí es un héroe, pero no creo que sea el único que piensa así. Creo que es un héroe para el mundo”

Difícil no impresionarse con este hombre. En 1964 Nelson Mandela fue acusado de traición y condenado a cadena perpétua y a trabajos forzados. Fue encarcelado en la prisión de alta seguridad de Robben Island. Un lugar de más de 200 años tristemente célebre. En 2006, cuando aún era senador, Barack Obama visita el lugar y entra en la celda de Mandela…y sale de ella sombrío y silencioso.

La lucha contra el apartheid, el régimen segregacionista establecido en 1948 en Sudáfrica, que oprime a los negros en su propio país, llevó al joven estudiante Obama al compromiso político a finales de los 70 y principios de los 80.

Porque hay paralelismos entre los dos hombres y el pasado de sus países. El movimiento por los derechos cíviles de los negros en Estados Unidos en los años 60, la lucha de la generación anterior a Obama es equivalente a la de los militantes anti-apartheid.

En 1994 se produce un hito histórico en esta ceremonia inimaginable solo unos meses antes: Nelson Mandela se convierte en el primer presidente negro de su país, y lo hace con gracia y generosidad.

Barack Obama también escribió una página de la historia de su país al convertirse en 2008 en el primer negro aupado por sus compatriotas a la jefatura del Estado.

También entonces, salvando las distancias, se vivió una situación inimaginable hasta pocos meses antes.

Los dos hombres recibieron el Nobel de la Paz. Aunque Mandela no era aún presidente de Sudáfrica, tenía una vida de lucha a sus espaldas, mientras que Obama acababa de comenzar su mandato.