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Los europeos escogen el proyecto del gasoducto TAP para las importaciones del Mar Caspio

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Los europeos escogen el proyecto del gasoducto TAP para las importaciones del Mar Caspio

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Las compañías británica BP, noruega Statoil y francesa Total, en asociación con la azerí Socar, anunciaron su acuerdo para construir el gasoducto Transadriatic Pipeline (TAP) a través de Grecia, Albania, el mar Adriático e Italia. Sus 870 kilómetros enlazarán con los otros tramos proyectados entre Azerbayán, Georgia y Turquía. El origen está en el yacimiento azerí de Shah Deniz y la previsión es que, a partir de 2019, se importen diez millones de metros cúbicos anuales de gas.

El Transadriatic Pipeline (TAP) también suministrará gas a centroeuropa, a través de Bulgaria y los Estados balcánicos. Una vez en Italia, se distribuirá al norte de Europa.

La confirmación del proyecto TAP parece dar el golpe de gracia al proyecto Nabucco, que tiene que enlazar Turquía con Austria a través de Bulgaria, Rumanía y Hungría. Su capacidad es tres veces mayor, pero también su longitud y coste.

“Hoy vemos el entierro del proyecto Nabucco… este proyecto ya no existe”, sentenció el presidente de la compañía rusa Gazoprom, Alexéi Miller.

Esta afirmación tan contundente del líder gasístico mundial responde a sus propios intereses ya que el Nabucco también le habría hecho una mayor competencia para sus exportaciones a Europa Central y Occidental. Gazprom ha empezado a construir su propio gasoducto South Stream, entre Rusia y Bulgaria esquivando a Ucrania. Es casi seis veces más largo que el TAP y su capacidad se prevé en 63 millones de metros cúbicos anuales. Para Europa la construcción tanto del South Stream como del TAP supone una mayor diversificación del aprovisionamiento energético, aunque no necesariamente una bajada del precio.