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Croacia: de fuga a la circulación de cerebros

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Croacia: de fuga a la circulación de cerebros

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Cada año miles de jóvenes dejan Croacia en busca de un futuro mejor. La fuga de cerebros preocupa a las autoridades del país, que han puesto en marcha medidas para que se invierta la tendencia e incentivar a los jóvenes para que vuelvan a casa después de haber vivido una experiencia en el extranjero.

Estamos en la periferia de Zagreb, la capital de Croacia. Esta fábrica cerró en 1996. Este investigador tenía entonces seis años y acababa de empezar a ir al colegio. Ahora, en unas pocas semanas defenderá su tesis en física y se va muy pronto del país para poder continuar con su carrera.

“Dejo Croacia porque quiero trabajar en un proyecto que no existe aquí. Mi proyecto es sobre la antimateria y sus propiedades. Como nadie está trabajando en un proyecto así aquí, tengo que encontrar un sitio en otro lugar”, dice Matija Zesko.

Y no es el único. Muchos jóvenes bien preprados están dejando Croacia, según algunos estudios unos 10.000 cada año.

“Muchos de mis amigos se han ido de Croacia, algunos por razones diferentes a las que yo tengo. Se van porque no hay dinero para ellos, tienen que encontrar trabajo en otro sitio porque no hay suficiente dinero en Croacia para financiar sus investigaciones aquí”, asegura Matija.

El próximo mes de octubre hará las maletas y se irá a Alemania para trabajar en un laboratorio. El gobierno de Croacia está tomando medidas para estimular que los jóvenes salgan al extranjero y fomentar su regreso una vez que hayan pasado una temporada fuera. Un ejemplo es el programa de movilidad Newfelpro, dotado de siete millones de euros. El Gobierno croata financia el 60% y el otro 40%son fondos de al Unión Europea. La noticia que ha sidio muy bien recibida en el Departamento de Química de la Facutad de Ciencias.

“En mi opinión, esta iniciativa del gobierno tiene unos cuantos puntos muy positivos. Está muy bien para los jóvenes investigadores, los estudiantes y los científicos salgan al extranjero y vuelvan con nuevos conocimientos a Croacia y que los estudiantes de otros países de doctorado y postdoctorado puedan venir a Croacia”, explica Nikola Bregović, investigador de la Universidad de Zagreb.

Este otro investigador trabaja en el Departamento de Química, que era su sueño, asegura, después de graduarse.

“Básicamente, unos días después de que me dieran mi título, tuve la oportunidad de conseguir un trabajo aquí. Me quedo dos años más y después probablemente cuatro años más. Después de eso no puedo planear lo que va a pasar y por dónde va a ir mi carrera”, responde Nikola.

El programa Newfelpro es un paso más en la buena dirección para conseguir más experiencia, pero no es suficiente según dice este profesor de geofísica de la Facultad de Zagreb. Da clases desde hace 30 años.

“Si vamos a hablar de cómo detener la fuga de cerebros, o quizás es mejor decir de cómo mejorar la circulación de cerebros, porque eso es lo que necesitamos. Necesitamos es las peronas se muevan por varios países e instituciones. Estoy hablando de científicos, claro. Lo que hay que hacer es incentivarlos para que regresen. Y la única manera de hacerlo es invirtiendo más en investigación y desarrollo”, dice Marijan Herak.

El camino de la investigación científica exige mucha dedicación, perseverancia y sacrificio, ellos lo saben. Pero también es posible conseguir grandes resultados. Estos son su sueños:

“Hacer de la ciencia algo que beneficie a la humanidad”, asegura Matija.

“El principal objetivo de mi carrera, de mi trabajo, de mi trabajo diario es conseguir saber algo que nadie sepa. Y descubrir es quizá la fuerza principal que me motiva”, responde Nikola.

Pero de momento y hasta que eso ocurra, estos dos científicos van a seguir con sus carreras por dos caminos diferentes.