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Desempleo juvenil: la generación perdida

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Desempleo juvenil: la generación perdida

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Tienen entre 15 y 24 años, la mayoría no tiene estudios superiores y ya se les conoce como la “generación perdida”. El porcentaje de paro en este grupo es de dos a tres veces más alto que el de sus mayores. Son las primeras víctimas de la crisis. Su suerte quedó echada a partir de 2008 y desde entonces, su situación no ha dejado de deteriorarse.

Con 26 millones y medio de parados, es decir, el 11% de la población, contra el 7,5% en Estados Unidos y algo más del 4% en Japón, la Unión Europea se ha visto golpeada con dureza por el desempleo.

Y si el contraste entre ciertos países es enorme, por un lado por ejemplo Alemania y Austria que tienen menos del 6% de paro y por otro España y Grecia, con más del 25%, la diferencia es aún más escalofriante cuando se analizan sólo las cifras relativas a los jóvenes.

Hay más de cinco millones y medio de parados. La situación es especialmente catastrófica en España y en Grecia, donde más de la mitad de los jóvenes buscan empleo.

De ahí la urgencia de encontrar soluciones. En la cumbre de la semana pasada, los líderes europeos decidieron desplegar todos los medios a su alcance para atajar el problema por iniciativa de Alemania y Francia. La lucha contra el paro era uno de los puntos fuertes del programa del candidato Hollande el año pasado.

Concretamente se destinarán créditos a las regiones con más paro juvenil. También se contemplan medidas como la llamada “garantía juvenil” que consiste en proponer un empleo, una formación o prácticas a todo joven que lleve inactivo más de cuatro meses.

El objetivo es no dejar que se desenganchen ni del mercado laboral ni de la sociedad en general porque el paro, especialmente el de larga duración, puede tener consecuencias devastadoras también para la vida personal y para la salud, porque aumenta el número de muertes prematuras y de suicidios.

Otras consecuencias del paro son menos nefastas. En España, por ejemplo, muchos jóvenes retoman el camino a las aulas. Tentados por el trabajo fácil durante el boom inmobiliario, muchos abandonaron los estudios o renunciaron a ellos para trabajar…el abandono escolar ha disminuido dos puntos en solo un año.

Del otro lado del Mediterráneo, en Grecia, las cifras de abandono escolar también se han reducido, pero la disminución es menos significativa.