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Egipto sumido en el vacío político

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Egipto sumido en el vacío político

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Adli Mansur jura su cargo un día después del golpe de las Fuerzas Armadas egipcias contra el presidente Mohamed Mursi. El antiguo presidente del Tribunal Constitucional egipcio dirigirá desde ese momento de manera interina el país, un primer paso hacia lo que los militares aseguran será una transción pacífica hasta la celebración de nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias.

Como era previsible, los Hermanos Musulmanes rechazan el nombramiento de un nuevo jefe de Estado por considerarlo ilegítimo aunque ocupe su cargo de manera interina. El pasado sábado, la poderosa Hermandad se negó a participar en cualquier negociación política.

“No nos sentaremos ni a dialogar ni a negociar hasta que este golpe se acabe y el presidente secuestrado pueda recuperar su cargo y su autoridad. Solo entonces podremos discutir sobre cómo salir de la crisis”, aseguraba uno de los líderes de los Hermanos Musulmanes.

Esta declaración se realizaba poco antes del anuncio, ese mismo sábado, de que Mohamed El Baradei ocuparía el cargo de primer ministro interino.
Pero la negociación con las formaciones políticas tropieza con el partido salafista Al Nur que habiendo apoyado el golpe, veta el nombramiento de El Baradei que en cambio es apoyado por la oposición liberal.

El domingo llega el desmentido oficial. Un portavoz de la presidencia anuncia que no se ha elegido todavía ningún nombre para ocupar el puesto de primer ministro y que las negociaciones continúan. Al mismo tiempo la presidencia tiende la mano a todas las fuerzas políticas incluídos los Hermanos Musulmanes.

Pero el mensaje no es escuchado, al contrario, los salafistas, el mayor grupo islamista que apoyó la decisión de las Fuerzas Armadas, se retiran del proceso dejando al país sumido en un vacío político que los militares no pueden permitirse mientras en las calles la violencia aumenta y la economía se degrada.