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La integración de los gitanos en Eslovaquia

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La integración de los gitanos en Eslovaquia

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“Eslovaquia es uno de los países europeos con más gitanos. Viven quince años menos que la media nacional. Solo el 28% de los niños van al instituto y el 20% de los hombres tiene trabajo. A 25 kilómetros de Kosice, la segunda ciudad de Eslovaquia, se encuentra este gueto donde viven 750 personas. 420 son niños. Las familias viven principalmente de las ayudas gubernamentales. Algunas viven en casas con agua y electricidad y pagan un alquiler al Ayuntamiento. Otras viven en chabolas construidas de forma ilegal sin agua, ni electricidad, ni alcantarillado. Este gueto de Moldava no es una expcepción.

La última encuesta sobre la comunidad gitana realizada en 2004 demuestra que hay más de 100 barrios marginales, también llamados “asentamientos segregados” en la región de Kosice. En todo el país hay 281. Los niños tienen que andar unos 2 kilómetros para ir a la escuela más cercana. Pero a pesar de eso la tasa de escolarización es alta, ya que las prestaciones sociales que se conceden a los padres dependen de la asistencia escolar.

El problema empieza en la educación infantil, que no es obligatoria

“No van a los jardines de infancia, que es donde aprenden los hábitos básicos de higiene y disciplina. Así luego es más fácil cuando están en la escuela primaria. Pero no se les acepta en las guarderías aquí en Moldava”, dice Michaela Csalova, que trabaja en el Centro de Desarrollo Sostenible, una ONG que organiza clases preescolares para que los niños se puedan integrar mejor en la escuela primaria. Estas clases pueden ser fundamentales para disminuir la brecha social existente entre las diferentes razas ya que un gran porcentaje de los niños gitanos se envían a centros especiales para discapacitados mentales o que están en aulas donde solo se habla su lengua. Esto crea una gran desventaja educativa, según dicen los expertos y los padres.

“Los niños gitanos no tienen las mismas oportunidades que los que no lo son. Es difícil que vayan al colegio. Pero también los padres gitanos deberían hacer un esfuerzo para animar a sus hijos a que estudien”, explica Alžběta Dudyová, gitana.

Monica Pinna:
“En 2008 un proyecto demostró que la integración es posible. Lo saben muy bien en la escuela Ceferino Giménez Malla, en Kremnica”.

En esta ciudad, situada en el corazón de Eslovaquia, hay unos 300 gitanos. Aquí se encuentra la escuela privada de secundaria Ceferino Giménez Malla, en honor al beato español, donde se dan clases para niños gitanos y no gitanos. Este centro está especializado en estudiantes que sufren algún tipo de marginación.

“En esta escuela, los alumnos gitanos y los que no lo son estudian en eslovaco, en inglés y en romaní. También tienen una asignatura que se llama historia gitana. Creo que este es un buen camino para la integración y esto es específico de esta escuela. Nunca trabajé así antes, a pesar de que soy gitana”, asegura Jana Luptakova, profesora de inglés.

Para algunos estudiantes estar en este tipo de clase es una experiencia totalmente nueva. Nicola tiene 17 años y antes había estudiado siempre en una escuela para gitanos. El cambio, nos dice, no fue fácil: “Al principio había miradas que me hacían sentir rara. Pensé que me iban a rechazar pero no fue así. Los que no son gitanos son gente normal y nos hicimos amigos”.

Esta escuela ofrece a los niños un lugar aprender y jugar. Después de las clases hacen dibujos, cantan y tocan instrumentos. Aquí los estudiantes tienen oportunidades y un acceso a una educación igualitaria.

“Nuestro objetivo es que los niños gitanos estén preparados para seguir una educación convencional. Porque por lo general los niños de esta etnia solo van a las escuelas especiales donde tardan 9 años en estudiar lo que en un colegio se hace en 4. Y no es económicamente viable”, dice Jana Tomova, el director del centro.

Mejorar la situación de los gitanos se ha convertido en uno de los objetivos de todos los países de Europa. La integración de los niños y jóvenes ha sido el punto principal de la Plataforma Europea de Inclusión de la Población Gitana, un evento celebrado a finales de junio. La Comisión Europea también ha publicado un informe pidiendo a los Estados miembros que apliquen estrategias nacionales de integración con medidas específicas.

La coordinación a nivel europeo y nacional es la clave para resolver este problema, según explica Jan Hero, exdirector de la escuela de Kremnica, que ahora trabaja para el Gobienro eslovaco en el ámbito de la integración de los gitanos: “No solo se trata de educación. Para resolver el problema de la educación también tenemos que enfrentarnos al problema de la vivienda, del empleo y de la salud. Es importante superar estos obstáculos para tener acceso a la educación. Y estos obstáculos se encuentran en la familia, en la comunidad gitana y en la sociedad”.

La discriminación y el acceso desigual a la educación contribuyen a perpetuar el ciclo de pobreza de unas generaciones de gitanos a otras.