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Magnitski, el hombre que creía en la justicia rusa

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Magnitski, el hombre que creía en la justicia rusa

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El abogado ruso Serguei Magnitski falleció en 2009 a los 37 años de edad tras pasar once meses en prisión preventiva. Magnitski había sido detenido un año antes tras denunciar una multimillonaria trama de corrupción que implicaba a altos funcionarios rusos tanto de la policía como de la administración. Una trama urdida en perjuicio del Estado ruso y del fondo de inversiones Hermitage Capital. Tras la denuncia, fue el propio Magnitski quien resultó acusado de evasión fiscal.

Magnitski contó el calvario que estaba viviendo en cartas enviadas desde la prisión de Butykra a su madre.

Natalia Magnitskaya lee un extracto de una de ellas:

“Me han trasladado. Las condiciones de vida aquí son incluso peores que en las cárceles en las que ya he estado. No hay nevera ni televisión ni agua caliente. He tenido que esperar durante tres semanas para ver al doctor a pesar de haber solicitado su visita varias veces y de haber escrito una queja”.

Varios días después de la muerte de su hijo, Natalya contó que solo fue autorizada a verlo una vez y que durante esa visita lo encontró ya muy cansado y delgado.

Cuando unos meses después intentó volver a visitarlo en la cárcel le anunciaron que su hijo llevaba muerto doce horas. Un informe sin validez jurídica demostró más tarde que el abogado fue víctima de violencia y privado de manera intencional de tratamiento médico. Las autoridades rusas aseguraron, sin embargo, que Magnitski no sufrió ni maltrato físico ni ningún tipo de tortura. El caso fue cerrado.

Con tres mil millones de euros, Hermitage Capital era el mayor fondo de inversiones extranjero presente en Rusia desde 1996. Su fundador y Director General era el británico William Browder que desde la muerte de su empleado no ha vuelto a pisar territorio ruso pero sí ha hecho campaña para que se establezcan sanciones internacionales contra las personas implicadas en la muerte de Magnitski.

Solo Estados Unidos votó a finales del año pasado un ley conocida como la “Lista Magnitski” que congela los bienes y rechaza los visados de unas sesenta personas y de todas aquellas que violen los Derechos Humanos en Rusia.

Moscú no tardó en responder con una ley similar contra una lista de estadounidenses y que prohíbe además la adopción de niños rusos por parte de ciudadanos norteamericanos.