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Malika Agueznay, el eterno retorno a Asilah

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Malika Agueznay, el eterno retorno a Asilah

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Cada año la ciudad de Asilah, al norte de Marruecos, organiza un festival de pintura mural durante las festividades del Moussem.

La artista marroquí Malika Agueznay vino aquí primera vez hace 35 años, cuando descubrió el grabado, y desde entonces no falta a la cita.

“Como me gusta pintar en gran formato, el grabado representa mi lado hormiga, puedo hacer mis cosillas y probar diferentes técnicas que me gustan. De alguna manera, encuentro mi equilibrio , puesto que no consigo pintar pequeños formatos porque las formas que hago necesitan espacio.”

Durante más de tres décadas Malika, que pinta y esculpe formas de algas, ha combinado diferentes técnicas gracias a aquella iniciación inesperada al grabado en la primera edición del Festival de Assilah, donde se codeó con algunos de los mejores grabadores del mundo.

“En 1978 me invitaron al festival como joven pintora para hacer un fresco mural. Como había terminado mi mural y aún tenía tiempo por lo que decidía asistir al taller de grabado. Allí encontré a algunos de los más grandes artistas del grabado, Tomé una placa pequeña y empecé a grabar y luego ya no pude parar. En esa época, en Asilah casi no había electricidad, ni agua corriente así que para trabajar y enjuagar las placas teníamos que sacar agua del pozo y eso formaba parte del esfuerzo deportivo de nuestro trabajo.”

Desde hace 30 años, Malika Agueznay sigue exponiendo sus trabajos en el Moussem de Asilah.