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París, desde un dirigible

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París, desde un dirigible

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Es la nueva atracción turística de París, viajar en Zeppelin. Fabricado en Alemania, este dirigible tiene la longitud de un superjumbo A380, la anchura de una carretera de 4 carriles, pero vuela a tan sólo 90 kilómetros por hora y a una altura media de 900 metros. Además de transportar grandes cargas, su impacto medioambiental es escaso y puede aterrizar en cualquier espacio abierto sin requerir apenas infraestructura.

Algunos ya aseguran que el Zeppelin es el medio ideal para difrutar de los paisajes desde el cielo:

“Somos uno de los primeros países en Europa, aparte de Alemania que ofrece este tipo de servicio, y la primera capital europea en descubrir una forma nueva de volar, diferente a lo ya visto. Sin ruido, ni turbulencias. Es una nueva sensación, como si fuese una alfombra voladora pero con mayor seguridad de control”, opina Eric Lopez, CEO del “Zeppelin Paris”.

“Es como si fuese un avión muy lento. En el despegue y en el aterrizaje podemos manipular los motores y asomarnos, por lo que es más como un helicóptero. En el aire, además, por sus caracteristicas de peso, balance y carga es como si fuese un barco. Tiene centro de balizamiento, un centro de gravedad, etcétera. De hecho, flota”, asegura la jefa de cabina, Katharine Board.

“El precio del billete oscila entre 250 a 650 euros, según el itinerario escogido. Obviamente no es un servicio de bajo coste, pero para muchos turistas, ver Paris y sus alrededores desde el cielo puede ser toda una experiencia.”