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Túnez: inquietudes ante la profunda división política y social

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Túnez: inquietudes ante la profunda división política y social

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Dos años y medio después de la Revolución de los Jazmines, la situación política en Túnez está de nuevo en un callejón sin salida. Ni el pueblo, ni los representantes políticos logran la unidad.

La Plaza de El Bardo, junto al Parlamento, cada tarde se llena de decenas de miles de manifestantes, en sentadas multitudinarias, enarbolando la bandera nacional.

Esta plaza es uno de los símbolos de una sociedad dividida. Las barreras separan los dos campos – de un lado los simpatizantes de la oposición y de otro los del partido gubernamental Al Nahda. La tensión es palpable y la inquietud de los habitantes aumenta día a día, como demuestran las palabras de esta tunecina.

‘‘No sólo estoy preocupada, tengo gran ansiedad. Esto es insoportable, no puedo vivir así.’‘

Otro ciudadano cree que la solución pasa por la religión.

“Hay muchas personas que piden separar la religión del Estado, pero no estoy de acuerdo. Creo que la solución es la religión y los movimientos religiosos’‘.

Desde hace dos semanas se ha endurecido el pulso entre el gobierno y la oposición.
El asesinato del opositor laico Mohamed Brahmi el 25 de julio, cinco meses después de la muerte de otro opositor Chokri Belaïd, ha sumido de nuevo al país en una grave crisis.

Cuatro días después, el 29 de julio, 8 soldados fueron asesinados y mutilados en el monte de Chaambi, cerca de la frontera con Argelia, por un grupo relacionado con Al Qaeda. Desde hace meses, el ejército tunecino no logra neutralizar esos grupos, creando aún más descontento en las calles de Túnez.

Los grupos islamistas fundamentalistas siguen representando una amenaza en la región del Magreb. Esta situación inestable y violenta hace crecer los miedos en una sociedad dividida, en la que muchos temen un desenlace parecido al de Argelia en los años 90.

Un desenlace poco probable en Túnez, según Alayya Alani, profesor universitario e investigador especializado en grupos islamistas.

‘‘Creo que es difícil imaginar en Túnez algo parecido a lo que ocurrió en los años noventa en Argelia. Por una simple razón: el ejército aquí no está involucrado en la vida política y además, porque la sociedad civil – y ésta es la diferencia entre Túnez y Argelia – la sociedad civil es la que quiere proteger el proceso democrático y quiere celebrar elecciones y está segura de que va a ganar en las urnas’‘