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Las heridas de la guerra entre Rusia y Georgia siguen abiertas cinco años después

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Las heridas de la guerra entre Rusia y Georgia siguen abiertas cinco años después

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Georgia ha conmemorado este jueves el quinto aniversario de la guerra relámpago contra Rusia de 2008.

En Tiflis se ha celebrado una emotiva ceremonia en recuerdo de los muertos por el conflicto.

En Tsjinvali, capital de Osetia del Sur, en la ciudad de Gori y también en Moscú, cerca de la embajada de Abjasia la gente se congregó desde el miércoles por la noche para recordar con flores y velas la memoria de las víctimas de esta guerra amarga y dolorosa que solo duró cinco días. Un conflicto del que ninguna de las partes ha obtenido lo que quería.

La guerra lanzada por Tiflis para conservar bajo su control la región separatista de Osetia del Sur, un territorio pro-ruso de la república caucásica, estalló la noche del 7 al 8 de agosto de 2008. Rusia no permitió el ataque georgiano y emprendió una operación militar considerable.

El balance del conflicto sigue siendo nebuloso. Las diferentes fuentes que se contradicen hablan de la muerte de entre varios centenares hasta 1.600 civiles de civiles de Osetia.

Más de 150.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus casas y, a pesar del alto el fuego, la mayoría de ellas todavía no ha vuelto. El conflicto entre Rusia y Georgia no se ha solucionado.

Al acabar la guerra, el 26 de agosto de 2008, Moscú reconoció la independencia de Osetia del Sur y de Abjasia, otro territorio separatista. Desde entonces la situación sigue estancada. Prueba de ello es que un día antes del quinto aniversario del conflicto los dos países se siguen acusando mutuamente y siguen sin reconocer sus errores.

“La guerra entre nuestro país y Rusia se podía haber evitado. Pero solo bajo una condición. Que Georgia hubiera sido un Estado fallido y que hubiera aceptado no ya las demandas rusas en 2008, sino las de 2007, las de 2004 o las de finales de 2003”, decía el presidente georgiano Mijaíl Saakashvili.

El primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, entonces presidente del país, ha dicho en una entrevista en la televisión georgiana que no se arrepiente de la decisión que tomó en 2008.

“Le digo una cosa: tomé esa decisión y creo que fue lo mejor que pude hacer en esa situación”, declaraba Dimitri Medvédev.

Entre Osetia del Sur y Georgia unas alambradas erigidas por los guardas fronterizos rusos impiden el paso de una zona a otra. La situación es cada vez más tensa y las últimas señales enviadas por Moscú no parecen presagiar una solución próxima al conflicto.