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Gibraltar, el Peñón de la discordia

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Gibraltar, el Peñón de la discordia

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Coincidencia o provocación, la llegada el lunes de una fragata de la Royal Navy a Gibraltar no ha pasado desapercibida.

Destinada oficialmente a participar en maniobras militares en el Mediterráneo, su escala se produce en un contexto de tensión extrema entre Madrid y Londres que se disputan la soberanía del Peñón.

Una vez más, la pesca cristaliza el desencuentro. Los pescadores españoles se manifestaron ayer contra la creación de un arrecife artificial en la bahía de Gibraltar. La estructura de hormigón, denuncian, bloquea su acceso a los caladeros de marisco.

Durante más de una hora dieron vueltas alrededor de los 70 bloques de hormigón de tres toneladas arrojados en julio oficialmente para crear una reserva marina. Para los pescadores españoles, la razón es muy diferente:

Pescador español:
“Allí, dice este pescador español hay un caladero de marisco, un pedazo de pesca de marisco y nos han tirado unos bloques para que no pesquemos.”

El Gobierno español, que califica la construcción del arrecife de ilegal, intensificó los controles fronterizos provocando largas colas de espera a miles de turistas y residentes locales:

“Hemos venido en otras ocasiones y las colas han sido más o menos aceptables, pero lo de hoy es horrible, vamos. LLevamos toda la mañana en la cola”

“Durísimos. Y aparte creo que es una falta de respeto a los trabajadores. Somos 10.000 los que cruzamos con contrato más unos 15.000 llanitos que tienen sus casas y gastan en Carrefour, en Mercadona…osea que somos unas 25.000 personas perjudicadas” asegura por su parte esta residente en La Línea.

Gran Bretaña denunció inmediatamente represalias contrarias al derecho de libre circulación en la Unión Europea. El viernes pasado Londres pidió a la Comisión Europea el envío urgente de un equipo de observadores.
España por su parte sostiene que ni Gibraltar ni el Reino Unido forman parte del espacio Schengen y que los controles son necesarios para luchar contra el contrabando, especialmente el de cigarrillos que causa pérdidas de decenas de millones de euros anuales en impuestos.

La prosperidad del Peñón, cuya economía creció cerca del 8% el año pasado, irrita a Madrid, que ve con malos ojos que empresas e inversores se refugien en el enclave de 7 km cedido en 1713 a Gran Bretaña y acusado de ser un paraíso fiscal.

En cualquier caso, las relaciones entre Londres y Madrid están en su peor momento de la última década, y las cosas podrían empeorar aún más por la construcción de un espigón en la cala Este de Gibraltar, donde está prevista la edificación del complejo turístico en territorio marítimo que no es dominio de la colonia británica.