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La inestabilidad política ahoga la economía egipcia

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La inestabilidad política ahoga la economía egipcia

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Relanzar una economía agonizante. Esa era la prioridad que anunciaron los militares golpistas cuando el pasado 3 de julio recuperaron el poder.
Mais leur bras de fer avec

Sin embargo, el pulso que mantienen con los Hermanos Musulmanes fieles al presidente Mursi ha complicado la ecuación. La represión violenta llevada a cabo por el ejército ha hecho que turistas e inversores huyan del país del Nilo y amenaza con desencadenar sanciones internacionales.

Como primera fuente de ingresos, el turismo está pagando una costosa factura por la inestabilidad política. Tras caer brutalmente en 2011 con motivo de la primavera árabe, el número de visitantes había comenzado a repuntar el año pasado. Pero la delicada situación actual seguramente mermará las previsiones para este año, que hablaban de 13 milllones de turistas.

Desde el 30 de junio, fecha en la que comenzó la revuelta contra el entonces presidente Mursi, las cancelaciones se han multiplicado. El turismo representa el 10% del PIB egipcio y da empleo al 12% de la problación activa.

“El país es políticamente muy inestable”, explica Sayed Ahmed, propietario de una tienda en el zoco. “¿Cómo va entonces a ser estable económicamente? Es imposible. Para que la economía despegue tiene que haber seguridad. Sin eso los turistas seguirán sin venir. Es la clave para que todo vaya mejor”.

Desde el pasado viernes, las embajadas occidentales desaconsejan viajar a Egipto y los touroperadores han cancelado su oferta de viajes y cruceros hasta finales de agosto.

Con una inflación galopante que podría superar el 13%, el empleo se ha desmoronado. Oficialmente, el paro afecta al 12% de la población activa, aunque en realidad podría alcanzar al 18%.

Además, los acontecimientos sucedidos en la última semana han conducido al cierre temporal de muchas empresas extranjeras implantadas suelo egipcio. Es el caso de General Motors, de la británica Shell o la sueca Electrolux. Miles de egipcios están en paro técnico por esta causa.

Las finanzas públicas están en números rojos. El déficit presupuestario y la deuda exterior han crecido de manera exponencial. Y el país sobrevive gracias a la ayuda internacional.

En cabeza se sitúan los países del Golfo. Arabia Saudí se ha dicho dispuesta a inyectar el capital que podrían retirar las potencias occidentales y Qatar, un país próximo a los Hermanos Musulmanes.

Pero esas ayudas tendrán que ser devueltas. Por el momento, el gobierno interino no tiene legitimidad para imponer recortes de cualquier tipo. Principalmente porque serían políticamente inaceptables en un país donde uno de cada cinco habitantes vive por debajo del umbral de la pobreza con menos de dos dólares diarios.