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Las opciones que baraja la Casa Blanca

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Las opciones que baraja la Casa Blanca

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“Hemos sido muy claros con el regimen de Assad”, decía Barack Obama en 2012, “y también con el resto de actores que operan sobre el terreno. Para nosotros hay una línea roja. Si empezamos a ver armas químicas moviéndose de lugar o siendo utilizadas cambiarían mis cálculos, cambiaría la ecuación”.

Desde que Obama lanzó esta advertencia, hace un año, se han producido al menos 13 supuestos ataques químicos en Siria. El más grave ha sido el de Guta Oriental, este miércoles. Ante las nuevas revelaciones, ¿qué puede hacer Estados Unidos?

Lo primero es confirmar los temores. Los inspectores de la ONU llegaron a Damasco el domingo para investigar sobre el terreno y el secretario general de la organización le ha pedido este viernes al presidente Assad que no entorpezca el movimiento de su equipo por la región de Guta Oriental.

“He solicitado la plena cooperación del gobierno sirio”, confirmaba Ban Ki-Moon, “para que esta misión pueda investigar los últimos acontecimientos”

El mandato de los inspectores no les autoriza a imputar la responsabilidad de un eventual uso de armas químicas a un campo o a otro. Pero si las sospechas que se ciernen sobre el regimen de Assad se confirman, Estados Unidos se posicionaría sin ambajes a favor de las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Rusia segurament opondría su veto, ya que por el momento Moscú prefiere seguir explorando las vías diplomáticas y aboga por una conferencia internacional. El problema es que la oposición siria no se fía del Kremlin.

Otra opción que tiene Obama es acentuar la asistencia médica, militar y estratégica a los rebeldes moderados. De hecho, ya habría expertos estadounidenses entrenando a los combatientes en campos de Jordania y Turquía. La prensa francesa afirma incluso que los primeros contingentes, asesorados por comandos israelíes, jordanos y agentes de la CIA, habrían empezado a combatir el pasado 17 de agosto en el sur de Siria.

También existe la posibilidad de una intervención militar directa, establecIendo una zona de exclusión aérea. Sería una alternativa costosa, tanto desde un punto de vista económico como político. En esa operación podrían implicarse el Reino Unido, Francia, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar para intentar conferirle algo de legitimidad internacional frente a la oposición de Rusia y China. Esta opción podría abrir la vía a la destrucción de una parte del arsenal químico sirio. Asumiendo el riesgo de que se fomentaría el extremismo en las regiones que no se puedan controlar.

Y por último, Obama también puede permanecer inmovil, respetando el status-quo, que es por lo que apuesta el regimen de Damasco.