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Siria: ¿con o sin acuerdo de la ONU?

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Siria: ¿con o sin acuerdo de la ONU?

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Aquí se decide la justicia internacional, en esta misma sala donde se han reunido ya varias veces los miembros del Consejo de Seguridad para hablar sobre la situación en Siria sin éxito.
El Consejo de Seguridad de la ONU tiene en teoría la capacidad de decidir intervenciones militares para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacional.

Lo estipula el capítulo 7 de la carta de Naciones Unidas. Concretamente, el artículo 42 determina que sólo el Consejo de Seguridad puede autorizar el uso de la fuerza si las demás opciones han sido descartadas.

Esa es la teoría. Pero todos saben que aunque conlleve riesgos, en el derecho también caben atajos y rodeos, como confirma el ministro de Exteriores francés.

Laurent Fabius. Ministro de Exteriores francés:
“Bajo determinadas circunstancias es cierto, confirma el ministro de Exteriores francés, pero hay que tener mucho cuidado porque la legalidad internacional está claramente definida por Naciones Unidas”

William Hague. Ministro de Exteriores británico:
“Nuestra prioridad, señala su homólogo británico, es asegurarnos de que el mundo sepa lo que ha ocurrido”

Tras más de dos años de guerra y decenas de miles de muertos, estas imágenes de hombres, mujeres y niños agonizando tras un supuesto ataque con armas químicas han tenido el efecto de un electroshock. Todo parece indicar que se ha traspasado una línea roja, pero la casi certeza no es suficiente, de ahí la prudencia de William Hague, cuyo país no se puede permitir un atolladero como el iraquí frente a su opinión pública.

La intervención sin mandato de la ONU por motivos humanitarios tiene un precedente: el caso de Kosovo en 1999.

El mundo sigue conmocionado por el conflicto ruandés y por la guerra en Bosnia. Las masacres de la población albanesa a manos de los serbios de la provincia llevan a los aliados a renunciar a un mandato de la ONU que no acaba de llegar ya entonces a causa del veto ruso.

La OTAN decide tomar la iniciativa sin mandato de la ONU.

Después de 10 meses de amenazas, la Alianza bombardea a las fuerzas serbias estacionadas en Kosovo y justifica el ataque por “una situación de urgencia humanitaria”. Estados Unidos habla de acción ilegal pero legítima. La intervención marca un antes y un después en las relaciones entre la OTAN y la ONU.

La supuesta eficacia de una y la legalidad de la otra fue puesta en entredicho con la intervención de Estados Unidos en Irak en 2003 prescindiendo de ambos organismos.
El fiasco fue tal que parece poco probable que el caso sirio desate el mismo ardor guerrero. La prudencia parece la consigna, pero de confirmarse el uso de armas químicas, la ONU podría asistir de nuevo a una intervención sin su consentimiento.