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Setas que crecen en los posos del café

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Setas que crecen en los posos del café

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De buena mañana en Brighton, al sur de Inglaterra, el Small Batch Coffee sirve cafés en abundacia.

La bolsa de basura con los posos del café no va a parar a un vertedero cualquiera… Jon Coombs se encarga de recogerlos. Dos veces por semana recorre las cafeterías de la ciudad con su bicicleta con remolque para recuperar las zurrapas del café.

Después las lleva a la granja “Espresso Mushrooms Company” donde se utilizan como abono para cultivar setas. 200 kilos de posos de café a la semana, representan casi una tonelada al mes.

Robbie Georgiou y su hermano Alex son los fundadores de “Espresso Mushrooms Company”.

“Cada día, toneladas, probablemente cientos de toneladas de posos de café se tiran al vertedero en todo el país. Y esto realmente es un desperdicio, pues como ha quedado demostrado los posos son un recurso”, asegura Robbie Georgiou.

En una taza de café llega menos de un 1% del grano. Los posos aún están cargados de celulosa, lignina, nitrógeno, azúcares y otros nutrientes que las setas pueden aprovechar.

Los posos se mezclan en bolsas con un puñado de micelios o conjunto de filamentos o hifas de los que surgirán los hongos.

Las bolsas, numeradas y fechadas, se ponen en una habitación oscura durante un mes. En un par de semanas, y regándolas dos veces al día, las setas se desarrollan y están listas para la cosecha. Cada bolsa produce entre 150 y 200 gramos de setas.

Entre los beneficios ambientales de este proceso destaca el hecho de que se disminuyen las emisiones de metano, que producen más gases de efecto invernadero que el dióxido de carbono (CO2).

Este tipo de empresa innovadora participa en un
modelo de economía sostenible llamada economía azul que recicla los deshechos y con ellos hace una nueva materia prima.

“Las setas tienen una función de reciclaje en la naturaleza. Descomponen la materia, y se convierten de nuevo en nutrientes para que otros organismos puedan utilizarla. Aquí funciona la misma lógica, el café se descompone y luego se utiliza para producir alimentos para nosotros”.

Aquí tenemos algunas setas producidas gracias a esta técnica. Antes que nada se realizan controles para asegurarse de que las setas se han desarrollado bien y de que pueden consumirse sin riesgo. Después ya pueden venderse al consumidor final, que se preguntará qué sabor tendrán…

“Mucha gente se pregunta si las setas tienen sabor a café o si contienen cafeína. El medio de cultivo puede incidir en el sabor o en su frescura. Cuando uno cultiva sus propias setas en casa, se obtiene algo que no se consigue en ningún lugar”, asegura Alex Georgiou, productor de setas.

La empresa propone una distribución de kits por Internet para los clientes particulares que quieran cultivar setas en su casa..

El negocio es rentable y existe desde hace años. Quizá en el futuro, muchas de las setas y champiñones que se consumen en el mundo se producirán gracias a los posos del café.