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Los Verdes explotan el modelo de Baden-Württemberg


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Los Verdes explotan el modelo de Baden-Württemberg

Estamos en el corazón de Europa, en el sudoeste de Alemania, aquí nació la industria del automóvil hace más de un siglo.

Y aquí Daimler, Audi y Porsche fabrican un millón de vehículos al año. Un sector que genera uno de la cada cuatro puestos de trabajo y 342.000 empleos.

Estamos en Baden-Württemberg, uno de los motores de la locomotora alemana. Un Estado que el partido Alianza 90/Los Verdes controlan desde hace dos años.

Sigrid Ulrich, euronews:
“No es fruto de ningún accidente. A principios de este año, Stuttgart, la ciudad en dónde se fabrican la mayoría de los coches, eligió como alcalde a uno de líderes de este partido, en cuyo programa a las generales proponen abandonar los combustibles fósiles e impulsar las energías sostenibles, los vehículos eléctricos y la electricidad de fuentes renovables”.

Uno de sus dos principales candidatos, Jürgen Trittin, afirma: “en los departamentos de ingeniería de Daimler y Porsche, los empleados van a trabajar en bicicleta y votan a los verdes, porque nadie llega a ser alcalde de Stuttgart sin el apoyo de los trabajadores del sector de la automoción”.

Según los sondeos, los verdes alemanes alcanzarían entre el 11 y el 15 por ciento de los votos y, a la postre, podrían ser decisivos. Pero ¿pueden además gobernar y, gobernar bien?

Desde hace dos años Baden-Württemberg es el único Estado con un jefe de Gobierno de los Verdes. “El nuevo laboratorio de los alemanes” titulaba el año pasado el reputado Süddeutsche Zeitung.

Los pasos de su ministro-presidente Winfried Kretschmann se siguen no sólo en Stuttgart sino también en Berlín.

Entre sus logros, la buena marcha de la economía y la satisfacción de sus votantes que le llaman el político ideal, no ideológico, aunque sus planes para subir el impuesto ecológico han recibido las críticas de los industriales.

También ha sufrido tragos amargos. Se manifestó en contra de Stuttgart 21, una macroestación de ferrocarril cuya construcción aprobaron los ciudadanos en referéndum y que podría costar unos 11.000 millones de euros.

Una circunstancia contraria a la austeridad propia del sudoeste alemán, ortodoxia que la canciller Merkel ha hecho suya, incluso como receta para Europa como puso de manifiesto en noviembre de 2011, en la cumbre del G20.

“Las amas de casa suabas” (de la región de Suabia) “representan a esta bella región de Alemania, en la que no se suele gastar más dinero del que uno ha ahorrado”, dijo Angela Merkel.

Aunque entre los descendientes de Carl Benz, como estos habitantes de Friburgo, no hay inquietud alguna.

“Cuando uno vive con responsabilidad uno espera lo mismo de la educación, de la industria. Yo diría que todo el mundo en el sur de Alemania hace gala de una gran responsabilidad”, comenta Katja Danielewicz .

Moriz Vohrer explica: “Ellos dicen que los suabos y también los de Baden disfrutan con su vino, y que a los de Württemberg les gusta ahorrar dinero, tenemos una gran conciencia ética, trabajamos duro, es algo que forma parte de nuestra cultura. Estamos educados así. Yo vengo de un pueblo de la Selva Negra, si una granja se quema, la gente nunca te dejará tirado”.

Si echamos un vistazo al mapa del país, en el sudoeste están los auténticos líderes ocultos, casi anónimos y sin parangón de la gran industria alemana como explica el analista del Instituto Alemán de Economía, Michael Grömling: “No es como en otros países en los que la actividad económica está muy concentrada en las capitales o en las grandes ciudades. Nuestra estructura está formada por muchas ciudades medianas. Las compañías alemanas están comprometidas con la división del trabajo. Hay una cooperación activa entre muchas empresas de tamaño medio. Juntas consiguen fabricar productos de un alto componente tecnológico”.

Los Verdes están satisfechos. Hubo un tiempo en el que la gran industria estuvo en su punto de mira, con normativas muy estrictas.

Los coches ya no son el demonio pero sí los combustibles fósiles y las emisiones contaminantes. Los fabricantes también juegan fuerte, con modelos de lujo híbridos y eléctricos.

En Baden-Württemberg, la industria y los Verdes son un matrimonio sólido.

Otra de las candidatas de Alianza 90/Los Verdes, Katrin Göring -Eckardt, destaca como ejemplo el modelo de Baden-Württemberg: “Obviamente hay pequeñas empresas que se han especializado sólo en una cosa y eso les ha convertido en líderes mundiales. Para algunos, quizás, se trate de unos locos, pero aquí tienen la oportunidad de desarrollarse y ser creativos para enfrentarse a la próxima fase de la revolución industrial, estamos en la era de la información, aquí uno puede ser considerado poco sensato si es convencional. Y así es como avanzamos”.

Incluso económicamente parece rentable.

La consultora McKinsey & Co. calcula que la producción sostenible podría generar 80.000 millones de euros de valor añadido en 2020, casi tanto como la industria del automóvil.

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