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Operalia, cuna de las nuevas estrellas de la ópera

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Operalia, cuna de las nuevas estrellas de la ópera

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Verona, con su arena romana y su festival de opera reconocido a nivel internacional… sin duda una ciudad italiana amante de la cultura, que además ha acogido recientemente la vigésima edición del más prestigioso concurso de ópera del mundo, Operalia.

Un concurso único que ha servido para descubrir a generaciones de estrellas. Este año seiscientos cantantes enviaron sus demos pero sólo doce alcanzaron la ronda final, un espéctaculo apasionante en el que actuaron ante un audiencia internacional de expertos y grandes aficionados del mundo de la ópera.

Detrás de este concurso está la generosidad de un gran artísta, Plácido Domingo, creador de Operalia: “Siempre pensé en hacer un concurso un poco diferente donde sabía que a los ganadores les podría dar un seguimiento, no solamente ‘aqui tienen el premio y ya no los veo más’, sino poder trabajar, hacer conciertos, llevarlos a los teatros donde yo tengo algo que decir. Vamos a decir que es un empujón, una ayuda a tantos elementos que hay para acelerar un poco sus carreras”.

Estas futuras estrellas fueron juzgadas por los mejores profesionales del mundo de la producción de opera. Uno de ellos es Jean-Louis Grinda: “Formar parte del jurado es un trabajo pero también un placer porque hacemos grandes descubrimientos, descubrimos artistas que no conocíamos: jóvenes chinos, rusos, sudamericanos… He visto a grandes cantantes, cantantes que después he contratado, que todos hemos contratado. Es muy emocionante cuando descubres a un artista por primera vez y dices ¡vaya, aquí hay mucho talento!”

Uno de esos grandes talentos fue la soprano francesa Julie Fuchs, que terminó segunda. El primer premio fue para una soprano rusa, Aida Garifullina: “Me encanta la ópera. Vivo con esta música cada momento, cada segundo… Quiero aprender más cada día, nueva música, nuevas árias… ¿Sabe qué es lo más importante? Que la gente me quiera, con eso es con lo que sueño. No sólo con cantar en cualquier parte, sino que a la gente le guste mi forma de actuar, mi voz, mi alma”.

En categoría masculina, el ganador fue un extraordinario bajo-barítono chino llamado Ao Li: “Antes de la final quería cantar “Madamina”, de don Giovanni, el aria de Leporello, el aria del catálogo, pero el maestro Plácido Domingo dijo: ‘si cantas Madamina podrás actuar más, pero si cantas Aleko – que es lo que canté – podrás cantar más’. Esta noche me sentía como floreciendo. Ha sido fantástico”.

Al término de la velada, tan feliz como los ganadores estaba el propio Plácido Domigo: “Es para mi un privilegio poder participar del nacimiento de estas jóvenes promesas que se vuelven estrellas de la ópera. Es fantástico poder ayudarlos. Estamos trabajando para que esto sea algo que siga, si Dios quiere, para siempre”.