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Las elecciones alemanas, ¿un nuevo impulso a las relaciones con Francia?

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Las elecciones alemanas, ¿un nuevo impulso a las relaciones con Francia?

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La amistad franco-alemana cumple medio siglo. La reconciliación entre estos dos “enemigos hereditarios” se selló con el Tratado del Elíseo. El 22 de enero de 1963, el general Charles de Gaulle y el canciller Konrad Adenauer firmaron este acuerdo que marcaba una nueva etapa en las relaciones entre estos dos países vecinos. Atrás quedaba un pasado conflictivo y doloroso y se apostaba por un futuro de paz y cooperación.

Ese acercamiento fue indispensable para la construcción europea y ha permitido al tándem franco-alemán convertirse en motor de la máquinaria comunitaria.

euronews ha entrevistado a Jean-Dominique Giuliani, presidente de la Fundación Robert Schuman, un centro de investigación sobre la construcción europea, sobre este vínculo.

“La pareja franco-alemana representa varias cosas. Ante todo, si hacemos un análisis racional, consiste en una cooperación bilateral con una finalidad europea. Y después, es cierto que también es una relación personal entre los dirigentes. Desde este punto de vista, la pareja Giscard-Schmidt, o Mitterrand-Kohl combinaba estos dos factores. Desde entonces, no ha vuelto ser exactamente lo mismo”, ha asegurado Giuliani.

Según publicaba recientemente el periódico germano Tagesspiegel, “Alemania y Francia se han alejado la una de la otra durante estos diez últimos años, política y económicamente. Hoy, ya no están unidas”.

La llegada al Elíseo del socialista François Hollande, hace un año y medio, inquietó a Berlín porque defendía que existía una alternativa a la austeridad. Sin embargo, esto no ha impedido que se pudiera alcanzar un consenso para salvar el euro.

“Cuando concluya el mandato del presidente Hollande y se produzca una eventual reelección de Angela Merkel, o se elija a otra persona, se podrá impulsar de nuevo”, ha explicado el presidente de la Fundación Schuman. “Es decir, lo que la pareja franco-alemana realmente necesita es imaginación política. Sabemos que cuando se ponen de acuerdo, es más fácil que los 28 se pongan de acuerdo”.

Francia y Alemania discrepan sobre cómo sacar a Europa de la crisis. Berlín no duda de que la “disciplina presupuestaria” es la vía a seguir para volver a crecer y se mantiene firme en sus convicciones.

Aunque Nicolas Sarkozy fue reticente en un principio, acabó tejiendo una relación de confianza con Merkel que fructicó en la adopción de algunas medidas que funcionaban en Alemania. Hollande, que quiere diferenciarse de su predecesor, prefiere mantener las distancias, por temor a ser acusado de someterse al modelo del país vecino.

“El presidente Hollande tiene un estilo totalmente diferente, mucho más europeo, compatible con las prácticas europeas. Pero a veces sentimos que la canciller Merkel y él no están en la misma onda, sobre todo en lo referente a las medidas económicas y a su visión de Europa”, ha afirmado Giuliani a euronews.

Tras las elecciones alemanas, ¿este tándem será capaz de seguir con el trabajo de sus predecesores? ¿Los comicios conseguirán darle un soplo de aire fresco a una relación tan particular y necesaria para Europa?