Última hora

Última hora

Steinbrück: un candidato con experiencia política, sin carisma

Leyendo ahora:

Steinbrück: un candidato con experiencia política, sin carisma

Tamaño de texto Aa Aa

Con un corte de manga contestaba Peer Steinbrück al semanario Süddeutsche Zeitung a la pregunta sobre las meteduras de pata de su campaña. El candidato del partido socialdemócrata alemán se justificó alegando que se trataba de una broma, pero las opinión pública se pregunta si fue una decisión adecuada.

Considerado arrogante y poco diplomático, Steinbrück no ha conseguido conectar con la calle. Opina que “las elecciones no se ganan solo con popularidad, sino también con capacidad”, por lo que ha apostado por una campaña profundamente ideológica.

Sus dotes para la oratoria, su inteligencia y su experiencia en el ámbito económico juegan a su favor. Steinbrück se ha curtido en varios cargos políticos de relevancia, como ministro de Finanzas o jefe del “land” de Renania del Norte-Westfalia, y suma más cuatro décadas en política.

En la oposición, Steinbrück apoyó a la canciller en el punto más álgido de la crisis para transmitir el mensaje a la población de que sus ahorros estaban a salvo. Había sido uno de los hombres fuertes del primer gobierno de Angela Merkel, mandato en el que tuvieron que lidiar con los primeros años de la crisis.

Durante la campaña, se ha mostrado contrario a asociarse con la CDU de Merkel en una “gran coalición” y se ha decantado por Los Verdes como posibles aliados para gobernar.

Friedbert Rueb, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Humboldt, describe así las diferencias entre los dos principales candidatos:

“Steinbrück es una persona con más capacidad para asumir el liderazgo político. Tiene mucha más idea de cómo cambiar la sociedad alemana, cómo abordar cuestiones políticas importantes y sacarlas adelante, algo que Merkel no. Entre ellos, hay diferencias políticas y de personalidad”, asegura.

Sin embargo, cuando Merkel y Steinbrück se enfrentaron cara a cara en el debate televisado, ninguno de los dos se erigió como claro vencedor.

El candidato socialdemócrata ha perseguido durante la campaña recuperar a un electorado de izquierdas, ahuyentado por el viraje del SPD al centro de la última década, aunque él se encuentra en el ala más liberal del partido.

A pesar de su falta de carisma, sus seguidores creen que la autenticidad es su mejor baza. El candidato socialdemócrata lleva 38 años casado, una fidelidad que según defienden demuestra que es una persona en la que se puede confiar, también en política.