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Visiones desde el fondo del corazón

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Visiones desde el fondo del corazón

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Una familia italiana pasea a primera hora por una de las colinas romanas. Pero los 170 kilómetros de viaje desde su casa a la capital italiana no son solo por turismo. Tienen una razón mucho más importante para estar aquí.
La madre, Paola Falcinelli, lo explica: “Nuestro hijo Giordano sufre una enfermedad llamada Vávula aórtica bicúspide. Y esta patología hace que la aorta ascendente se dilate y expanda”.

Cada tres o seis meses Giordano tiene que ir al hospital para someterse a minuciosos análisis que incluyen resonancias magnéticas cardiacas. Los médicos quieren comprobar cómo evoluciona su paciente para saber si es necesario operar y cuando. Una decisión más que difícil de tomar como explica el cardiólogo pediatra Giacomo Pongiglione: “Los criterios clásicos para la conveniencia quirúrgica se derivan de la medida de la ampliación progresiva de la aorta. Esto nos ayuda a ver cuándo un paciente puede acercarse a una situación de riesgo. El problema es que este criterio estándar no siempre es preciso ni fiable. Sabemos que alrededor de un 20 a un 30 por ciento de los pacientes pueden desarrollar problemas importantes, incluso antes de determinar que son aptos para cirugía”.

Para vencer estas dificultades, investigadores europeos han desarrollado sofisticados modelos informáticos con datos personalizados del sistema cardiovascular de los pacientes. Y esto incluye los efectos que algunas enfermedades causan en la aorta ascendente. El coordinador del proyecto de Siemens, Michael Sühling, lo resume así: “A partir de esta simulación del flujo sanguíneo, se puede obtener información localizada sobre la velocidad de la sangre dentro de la aorta ascendente. También sobre la dirección del flujo y la presión local de la sangre, así como información acerca de alteraciones locales del flujo sanguíneo.”

Y todos estos datos personalizados se convierten en información útil para que los cardiólogos pediatras puedan actuar de la mejor manera posible con Giordano y con miles de pacientes más.

Explica el doctor Pongiglione: “Comparamos a alguien sano, sin ninguna zona particular de la aorta bajo presión, con este otro caso de estudio en el que hemos podido identificar dos regiones de riesgo. Están marcadas en rojo. Y hay dos, porque debido a su flujo particular, la sangre impacta en primer lugar en esta región de la pared de la aorta, y luego rebota y golpea una segunda zona. Así que este sistema nos permite ver con claridad que en este caso hay dos lugares de riesgo”.

Una base de datos une en red datos de hospitales de Europa y Estados Unidos. Especialistas en cardiología pedíátrica de ambos continentes están interconectados y al día con acceso permanente a los datos sobre las complejas patologías a las que se enfrentan.

El informático experto en nubes de datos David Manset, señala: “Esta red trasatlántica ha ayudado a equipos clínicos europeos y estadounidenses a probar juntos nuevos modelos informáticos de simulación clínica. Y todo ello sin grandes inversiones en material informático a ambos lados del Atlántico”.

Los investigadores adaptan ahora el mismo sistema a otras enfermedades pediátricas: reumatismo, obesidad o patologías neurológicas o neuromusculares, para beneficio de muchos otros futuros niños pacientes a lo largo de toda Europa.

La madre de Giordano recuerda que su hijo “ha tenido una vida normal desde que nació. Le encanta jugar al futbol con sus amigos, le gusta nadar. Un niño que como tros muchos piensa en su futuro en su “qué quiero ser de mayor”: “Cuando sea mayor quiero ser fotógrafo o cámara. Me gusta mucho hacer fotos de animales y paisajes”.

Para saber más:

www.sim-e-child.org
www.md-paedigree.eu