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Bertrand Tavernier: "La política más progresista en Francia la ha hecho la derecha"

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Bertrand Tavernier: "La política más progresista en Francia la ha hecho la derecha"

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El muro de los lioneses es la fachada de un edificio de Lyon que está pintada con balcones de los que asoman muchas de las personalidades ilustres de la ciudad francesa.

Entre ellos, el aviador y escritor Antoine de Saint-Exupéry, autor de “El principito”, el gran chef Paul Bocuse, uno de los cocineros más respetados dentro de la aristocracia gastronómica, o los hermanos Lumière. También aparece Bertrand Tavernier, uno de los hijos predilectos de la nouvelle vague. El director se ha trasladado hasta San Sebastián para presentar una sátira sobre la política de su país. Pero con “Quai d’Orsay” no ha podido zanjar muchos de los asuntos pendientes.

Euronews: ¿Por qué ha escogido a alguien de la talla intelectual de Dominique de Villepin para caricaturizar la política francesa?

Bertrand Tavernier: Era el protagonista de un cómic que me encanta y no me planteé cambiarlo. Me parece que enfrentarme a la política a través del ministerio de Asuntos Exteriores daba un punto de vista muy interesante. La gente siempre se interesa más por la cartera de Interior o de Economía. Pero el ministerio de Exteriores fue el que en 2002 (con la guerra de Irak) tomó posiciones notables mientras había una crisis muy peligrosa.

Euronews: En su filmografía no abundan las comedias, ¿por qué se ha inclinado ahora por este género?

B.T.: Encontré en el cómic un tono de humor extraordinario y un telón de fondo dramático. Howard Hawks tenía una famosa frase en la que decía que la mejor comedia es una película que con pequeños cambios puede ser un drama. En “Quai d’Orsay’ se cuenta la llegada al ministerio de un joven que descubre un mundo de locos, que no consigue adaptarse ni entender las reglas, que sufre humillaciones y que se convierte en testigo de todo lo que hay detrás de la fachada. Podrían ser escenas dramáticas también. Habría que cambiar diálogos y los personajes se escribirían de otra manera, pero la trama dramática seria la misma. Por lo tanto, sabía que podía funcionar como comedia.

E: En la película un joven de izquierdas se va a encargar de los discursos de un político de derechas….

B.T.: Sí, pero el ministro, a pesar de ser de derechas, ha tomado una postura de izquierdas, en contra de Estados Unidos. Dominique de Villepin ha sido el ministro que más se ha opuesto a los neoconservadores americanos. Recordemos que François Mitterrand, socialista, apoyó la primera guerra del Golfo. Sin embargo aquí hay una oposición enorme. En Francia con frecuencia los que han hecho la política más progresista pertenecían a la derecha, como el ministro Alain Juppé, que defendió la cultura en los GATT (el Acuerdo General sobre Aranceles y Aduaneros y Comercio, que regula las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos) y luchó contra Estados Unidos. Los socialistas no están en la misma onda. La que salvó la cultura en Europa con la excepción cultural fue la derecha, fue Jaques Toubon el gran artífice.

E: ¿También tiene un buen recuerdo de la última vez que gobernó la derecha con Nicolas Sarkozy?

B.T.: Durante ese tiempo hubo ministros desastrosos, como Bernard Kouchner, una auténtica nulidad. Se cargó las políticas anteriores, hizo cerrar centros culturales, sedes de la Alianza Francesa (un equivalente al Instituto Cervantes). Fue un ministro nefasto. Tan ridículo que en un viaje a Somalia se dio cuenta de que había una cámara y se echó un saco de arroz a la espalda. En los guiñoles siempre le sacaban con ese saco.

E: Con todo lo que está ocurriendo, con la respuesta de Europa ante la crisis económica, ¿cree que se distinguen las ideologías?

B.T.: Si, en algunos ámbitos. Sobre todo con la derecha francesa, que cada vez se acerca más al Frente Nacional. En la vida cotidiana sí se nota la diferencia. En mi película “Hoy empieza todo” conocí a un antiguo profesor de una escuela de maternidad en el norte de Francia que me decía que cuando llegaba la derecha a la localidad se acaban las actividades culturales en el centro y se reducía el presupuesto para iniciativas artísticas. En cuanto a la economía debo decir que entre el partido de Sarkozy y los socialistas no está habiendo muchas diferencias, quizá algo menos de arrogancia y también algo menos de respeto hacia los ricos. Pero las últimas leyes del partido socialista sobre la banca son de una timidez que asusta. Y tampoco se les pide que sean revolucionarios, tan solo que hagan lo que hicieron los ingleses.

E: ¿El efecto Hollande se ha acabado demasiado pronto?
El drama de la izquierda es que ya no hacen política y han olvidado interesarse por el pueblo. El matrimonio homosexual va a ser la única reforma que va hacer el Gobierno de Hollande. De momento el nuevo presidente no está siendo la solución. Ha conseguido algunas reformas pero otras fallan. Pero incluso las que termina, no consigue encontrar las palabras para describirlas. Carece de lenguaje, no tiene un idioma propio para transmitir lo que hace y ahí se ve que la falta de cultura es un enorme problema.

E: Y todo eso con el ala más a la derecha consiguiendo los mejores resultados electorales de su historia el pasado año….

B.T.: Jean-Marie Le Pen conservó los recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, pero Marine Le Pen eliminó los símbolos de forma muy inteligente. Y tiene unas reivindicaciones económicas que son las mismas que las de la extrema izquierda y que son totalmente opuestas a las reivindicaciones de la UMP. En ese aspecto, tiene unas políticas similares a las de Jean-Luc Mélenchon.

P: En “El relojero de Saint Paul”, “Hoy empieza todo” o “La vida y nada más” destacaba la bondad de los personajes y también está presente en “Quai d’Orsay. ¿En la política hay bondad?

B.T.: Es más difícil de encontrar, pero existen personajes como el de Nils Arestrup. Es un hombre cálido, al contrario que el ministro, que es un ególatra, está loco, es odioso. Pero de pronto se pone en marcha para ayudar a una familia de sin papeles, ese episodio es auténtico, descubrí que Villepin lo había hecho en dos ocasiones. Por eso hay contradicciones en el personaje. Los políticos viven en un caparazón. Una vez vino el alcalde de Lyon, Michel Noir, a una proyección al aire libre en el Instituto Lumiére en la que estaba yo junto al actor Thierry Frémont. La gente comenzó a silbarle, le pedí disculpas y su respuesta fue “no pasa nada, es así en todas partes desde hace dos años”. ¿Se imagina a un a un actor o un artista al que abuchean cada vez que se sube a un escenario?. Pero los políticos aguantan y aguantan, son como cangrejos.

E: ¿Qué hay detrás del personaje de Jane Birkin que interpreta a una premio Nobel que se va a reunir con el ministro?

B.T.: Es una situación divertida que demuestra el interés real que tiene el ministro por la cultura y su total incapacidad para moverse en ese ámbito. Lo vivimos con Sarkozy. Una vez ofreció una comida para conocer a intelectuales y no paró de hablar, nadie más pudo decir una palabra: directores de periódicos, filósofos, historiadores, directores de cine …¡¡¡no pudieron abrir la boca!!!. Después dijo “encantado de conocerles” y se fue, seguramente convencido de que quien habló fueron sus invitados.

E: En España han fusionado el Ministerio de Cultura con el de Deportes….
(Risas). El ministro de Cultura y Deportes….¡¡¡es a la vez Eurípides y Zidane, Calderón de la Barca y Federico Bahamontes!!!!

Carlos Marlasca