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Fernando Franco y Marián Álvarez hurgan en "La herida"

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Fernando Franco y Marián Álvarez hurgan en "La herida"

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Fernando Franco no se separa de la protagonista de su ópera prima. Tras someterla a un exhaustivo examen psicológico en “La herida”, ambos están en San Sebastián para presentar la película, una de las sorpresas más gratas de la sección oficial. La idea inicial era hacer un documental sobre las personas con trastorno límite de la personalidad pero finalmente se transformó en una ficción. Marián Álvarez aparece en cada uno de los planos y su intenso trabajo ha sido objeto de un aluvión de elogios. Todavía no saben si el sábado recogerán algún premio en el Kursaal pero, según dicen, el momento que están viviendo actualmente es la mejor recompensa.

Euronews: ¿Por qué rodar toda la película en planos secuencia?

Fernando Franco: Fundamentalmente porque me interesa trabajar en tiempo real con los actores. La interpretación de un actor me parece más genuina cuando no hay que repetir la secuencia desde diferentes ángulos. Con los cambios de carácter que tiene el personaje, permitir que fluctúe sin una fragmentación, en tiempo real, hace que ella pueda volar, que se pueda lanzar con toda la intensidad desde el primer momento. Por otro lado, como director, me interesa buscar la mejor manera de rodar una secuencia. Me estimula el riesgo para trabajar. Busco la manera de contar la historia en un solo plano sin posibilidad de luego poder hacer un arreglo en el montaje, teniendo así un compromiso total con la secuencia.

Marián Álvarez: Para mí la idea fue muy especial. Desde el guion hasta la forma de realizar la película. Me enamoré del personaje y tenía ganas de mimarlo, de dejarme la piel en él.

E: ¿Pesa mucho la cámara de Fernando Franco?

M.A.: Lo he llevado muy bien porque además hemos tenido la suerte de tener un director de foto, Santiago Racaj, que es una maravilla. Para mí ha sido una especie de siamés. Aparte del evidente talento y la sensibilidad, tiene un enorme respeto hacia los actores. Todo el equipo me ha ayudado mucho, no ha habido ningún momento de desesperación.

E: ¿Está basado el personaje de Ana en alguien con trastorno límite de la personalidad?

M.A.: No, porque Fernando me dijo que contactó con algunas personas pero que agudizaban su enfermedad y no nos parecía ético. Aparcamos esa opción y preferimos utilizar libros de psicología, foros, blogs… Estoy tranquila de no haber dañado a nadie para hacer mi personaje.

E: ¿Qué significa su profesión para la protagonista?

F.F. Todo lo que está inserto en el mundo de la ambulancia es un balón de oxígeno para Ana. La gente que padece trastorno necesita sentirse útil, eso les proporciona una dosis del afecto que reclaman porque no lo tienen en casa ni en ningún otro sitio. Es una pauta de la gente que tiene este tipo de trastorno, les gusta trabajar en ONS’s o en sitios de cara a la sociedad.

E: En muchos de los conflictos que se plantean hay un reflejo del entorno en el que estamos…

F.F: Yo quería hacer un retrato de un personaje que está insertado en un lugar concreto en un momento concreto. Me interesa que el cine sea el retrato de instante. Soy consciente de lo que mueve al personaje, los chats en los que escribe… son cosas que en tres años van a ser anacrónicas, pero me gusta dejar constancia de lo que vivimos. Cuando arrancamos el guion hace cuatro años no había una crisis como la de ahora pero a medida que avanzamos fueron sucediendo cosas. Mi idea no es hacer cine social, no quiero hacer una película de Ken Loach, pero los elementos contemporáneos hay que retratarlos.

E: ¿Hay muchas ‘Anas’ alrededor nuestro?

M.A.: La presión a la que estamos sometidos es una bomba para cualquiera. Las enfermedades mentales en las sociedades son un tabú. Hay una tendencia a atender otro tipo de dolencias pero en el caso de las mentales, no las prestamos atención. Yo creo que hay bastante miedo, aunque en este momento todos somos carne de cañón. Mucha gente que ha visto la película admite que ha reconocido los síntomas en personas próximas. Es más habitual de lo que nos creemos. Yo creo que lo importante de Ana cuando la ves es que puede ser tu hija, tu hermana, tu madre, tú misma…y creo que eso impone bastante.

F.F.: A la hora de construir el guion no queríamos que los problemas fueran muy diferentes a los que puede tener cualquier persona, como comprarse un coche o irse a una boda. Creo que es un vehículo para que se pueda producir cierta empatía con el personaje. La diferencia estriba en la manera en la que confronta esos problemas.

Carlos Marlasca